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jueves, 3 de abril de 2014

Vinilos de Oro: "Natural"



 Que no se asuste nadie, voy a hablaros de Juan Pardo. Es posible que después de este anuncio alguno empiece a notar picores, sudor frío o taquicardia... otros, de mente mas abierta y acostumbrados a mis propuestas musicales, se dejaran llevar a ver que pasa, y un último grupo (estos serán los menos me temo) les habrá dado un pequeño vuelco el corazón al intuir de lo que les vamos a hablar hoy. Antes que nada debo poneros en antecedentes, escucho a Juan Pardo desde que tengo uso de razón, mi padre fue posiblemente uno de sus mayores fans (un disco suyo era un regalo muy socorrido y acertado para las navidades), por lo que en mi casa su música y su voz van irremediablemente asociados al recuerdo de mi padre... pero no creáis que me estoy poniendo sensiblero, no traigo a Juan Pardo a Grafistántaneas por eso, aquellos discos de mi infancia me hicieron conocer al artista, pero aquellas canciones eran de mi padre, nunca conectaron conmigo, y ahí quedó la cosa. Con el tiempo (y algo de nostalgia) volví a interesarme por su figura, posiblemente el recuerdo mayoritario sea el del Juan de los 80, un cantante de canciones ligeras modernillas, chaqueta azul marino con botones dorados, camisas rosas, coros de niños y legión de jubilautas al fondo... algo que no se ajustaba en absoluto al sonido de los singles que recordaba poner una y otra vez en aquel plato con ampli de bombillas. Es entonces cuando (re)descubrí un artista esencial, injustamente etiquetado, un pionero del pop cuya verdadera importancia ha quedado ensombrecida por su etapa mas populachera (aunque supongo que mas rentable también), un artista cuyo momento cumbre debe situarse entre el 71 y el 76, cuando su talento y evolución dieron como resultado un buen puñado de discos impecables, entre los que debo destacar uno que nunca estuvo entre la colección de mi padre, una verdadera joya a medio camino entre el cantautor acústico, el folk, y el misticismo pop... y completamente en inglés... España, año 1972...

A principios de los 70 Juan Pardo todavía era un cantante con conexiones pop, lejos quedaba aquel 1962 cuando mereció el premio al "mejor rocker español del año", con versiones como "Whole lot of a shakin' going on", de Jerry Lee o "La bamba", luego llegaron Los Pekenikes (aún un grupo vocal, donde el director artístico de la compañía comentaba sobre él en estos términos: "Mira, volved a llamar a Junior. Ese chico que habéis traído no sirve para cantante y jamás hará carrera", poco después coincidiría con el filipino en Los Brincos, para unirse como dúo como Juan y Junior, donde comenzó a destacar como compositor e intérprete de un eficaz pop clásico, con grandes armonías vocales y arreglos orquestales, con temas como "Tiempo de amor", "En San Juan", "Nos falta fe", "La caza", "Anduriña" (tema favorito de Picasso, gracias al cual tuvieron la oportunidad de conocerse en Francia), "Tres dias" o "Nada". En 1969, tras un desencuentro con Junior decide emprender una carrera como solista, en ese momento se destapa un nuevo Juan Pardo, arriesgado, innovador y sin la imperiosa necesidad de cumplir con los compases de la melodía. Su primer single hace temblar a los directivos de Zafiro, un tema de siete minutos (cuando en  en aquella época ninguno sobrepasaba los tres o tres minutos y medio), y encima compuesto en gallego. Desconfiados, le presionaron fuertemente, pero Juan no cedía, al final le convencieron sobre lanzar una versión en castellano a la misma vez que la original, Zafiro-Novola, que no lo veía nada claro, sacó por su cuenta solo la versión en castellano y sin avisar (que por cierto fue un inesperado éxito), hubieron discursiones, desencuentros, enfados, y finalmente se lanzó la otra... pero Juan se negó a cantar nunca mas en la versión elegida por Zafiro y en sus conciertos sólo la interpretaría en galego...pero volvamos a "Natural" que me estoy perdiendo, y no quiero liaros...



El inicio de los 70 fueron tiempos de cambio para el pop español, muchas de aquellas punteras bandas de los 60 veían como sus cantantes se "independizaban" e iniciaban su andadura como solistas. Juan Pardo debuta con "Soledades" un disco irregular, formal y melancólico a veces, con momentos memorables como la enérgica  “Quise por querer”, aunque también peñazos como "Eva", una inaguantable letanía sentimental de siete minutos, o "Noreen" tema con el que Juan parece avisar de cuales son sus intenciones inmediatas. Parecía que el artista sufría de una personalidad múltiple, por un lado el comercial casposillo, por otro el cantautor optimista, el proto trobador de las aldeas, y el moderno artista pop. En esta última faceta, Pardo intenta abrir el mercado anglosajón, compone y canta en inglés con una marcada influencia del pop británico del momento (faceta que explotó apadrinando a la cantante británica Andee Sylver). En aquel momento Juan, posiblemente en una etapa mística, decide apostar por algo diferente, una evolución en su forma de componer, sentir y hacer, en sus propias palabras: "un volver a las raíces puras de la composición, una guitarra con el acompañamiento de otras guitarras, órgano, bajo y batería, y hacer las canciones en su base mínima, que no tuviesen demasiado adorno. Y ahí nació el concepto de "Natural". Pop y Folk se unen en este disco, un gran trabajo, canciones desnudas, casi un antecesor del "unplugged",  una producción que puedes poner perfectamente junto al " Teaser And The Firecat" de Cat Stevens, o el "Sunshine Superman" de Donovan.



 Editado en el sello Erika, del que Juan era copropietario, "Natural" se graba en los estudios Trident de Londres, con Andee Silver en los coros y Chris Spedding (Roxy Music) como guitarrista principal, Clem Catini (The Tornados) a la batería, y el director de orquesta Colin Green. Posiblemente hoy pueda considerarse este disco como una rareza, poco nombrado y que nunca se incluye entre los recopilatorios del artista, y es que, a pesar de la buena acogida de la crítica, "Natural" no funcionó nada bien en el mercado, el público no supo digerir que de repente, un cantante que compone y canta en castellano y gallego, se pusiera a cantar en inglés unos temas tan "intensos". "Natural" se coloco en el número uno de ventas gracias a los elogios de la prensa, pero no aguantó mucho el tirón y se fue diluyendo tras los temas de Nino Bravo, Jeanette, Camilo Sexto, o Formula V (estos dos últimos deben algunos de sus éxitos a Pardo). "Natural" puede entenderse como un álbum conceptual que evidenciaba las influencias del rock, country y folk del compositor, tanto es así que Pardo no permitió que se editaran singles del disco, el disco debía convertirse en una experiencia completa. El tema que le da nombre es excelente  (en sus dos versiones), hubo una versión en español, mucho mas rítmica que sirvió como fondo para un spot de trinaranjus (Juan hizo diversos trabajos en publicidad), el resto del disco deambula en la misma línea, temas elegantes con cierto aire introspectivo, pero sin el trascendentalismo filosófico de otros artistas de la época,  "Where is Love", “Hiroshima”, "Count on me" o "Come Back"  valen una escucha por si solas.



 Durante la promoción,los de CBS le invitaron a una cena en Londres, allí se encontraba Juan, sentado entre Tony Bennett y Matt Monro, hablaron de su disco, George Martin se interesó por el, esa misma noche se lo hizo llegar, su (anecdótica) respuesta fue inmediata y, según cuenta el artista, en un tono sincero: “Fantástico, me gustó muchísimo, creo que tienes un camino estupendo. Si alguna vez necesitas algo, llámame”. Con "Natural" Juan comienza una trilogía inglesa que se completa con "My Guitar" (1973) y "Conversations with myself" (1974), donde experimenta con el Country y el rock sureño, siempre desde un pop suave, este último, aunque mas flojo se convierte en su mayor éxito, su single en castellano ("Conversaciones conmigo mismo") se coloca en el numero uno de ventas (para mi es un tema impresionante) durante doce semanas, entre el 28 de septiembre y el 14 de diciembre, en ese momento Juan entiende que el círculo estaba cerrado, y era hora de cambiar de rumbo.

Es muy probable que hoy ya nadie recuerde la razón por el que "Natural" fuese un disco tan especial, yo tenía un añito cuando salió al mercado, no lo viví, pero recordar que estábamos en 1972, nadie en España hacía nada parecido musicalmente, al menos para el gran público (a nivel, digamos, underground, gente como Smash estaban alentándose décadas con su concepto sonoro). "Natural" es uno de los mejores discos de la dilatada carrera del cantante gallego (aunque nacido en Palma de Mallorca), es posible que algunos piensen que este disco no ha soportado bien el paso del tiempo, es su problema, ya lo aviso, en cuestiones musicales el tiempo no es un factor que reste, en mi opinión es todo lo contrario, en los trabajos honestos y de calidad, siempre suma. Además, durante esa época Juan no se limitó a sus discos y conciertos, mientras tanto ayudaba a alcanzar el estrellato a un buen puñado de artistas como Camilo Sesto, los Pecos, Andrés do Barro, Massiel, Manolo Galván, Nuestro Pequeño Mundo, Maruja Garrido, Daniel Velázquez, The Casuals, Andee Silver, Juan Erasmo Mochi, Luis Gardey, Los Mismos, La Zarzamora, Marisol, Miguel Ríos, Juan Camacho...etc. El Juan Pardo que me gusta es el anterior a los 80 (nunca he entendido por que de repente se reivindican  como "modernas"  figuras como Raphael  o Rocio Durcal, mientras se dejan atrás otras mucho mas influyentes e importantes), en aquel momento  Juan era nuestro Paul McCartney, compositor, productor implicado, innovador, con una gran visión comercial, posiblemente empalagoso y amable en exceso, con predilección por los cambios de ritmos y con unos arreglos que siempre me recuerdan al Beatle (salvando las distancias, o sin salvarlas). Ahora si que reconozco dejarme llevar por una simpatía arraigada en mis recuerdos, y que algunos de estos temas de Pardo, en el fondo ya presagiaban el futuro camino del artista, en cualquier caso que "Natural" (My Guitar", ó "Conversations with myself")  sean discos de Juan Pardo no debe de intimidaros, dejar atrás los prejuicios (yo tampoco simpatizo en exceso con el Pardo de los 80), escuchen este último tema que le da título y sumérjanse en este sonido "Natural", una propuesta que hay que paladear despacio... háganme caso y disfrútenla sin mas prejuicios...




jueves, 5 de diciembre de 2013

Vinilos de Oro: "Live At The Harlem Square Club"







... La ocasión la pintan calva. Como cada mañana, antes de ir a currar, a eso de las cinco, mientras pongo en orden neuronas y legañas, me gusta revisar el correo, las noticias y redes sociales, así me voy despertando y me voy bien informado al trabajo. Entre un montón de "me gusta" e invitaciones al dichoso jueguecito ese de de las mascotas (esa mezcla entre tres en raya y tetris pero con cachorros cursis por medio), me encuentro con la nueva publicación de "Las mil vidas" (un fantástico blog músico-cultural, prolífico, variado, ameno y altamente recomendable), con el sugerente título de "Conversaciones Bloguéricas - Test de Moriarty #1: What If", en el post se recogen las respuestas dadas por diversos boggers (entre los que un servidor se encuentra) a la pregunta sobre que momento histórico (o no), época, lugar, personaje... hubiésemos querido bitacorear. Una sugerente propuesta que acepté gustoso en su momento y hoy he visto publicada, me ha encantado leer las respuestas de mis colegas, pero al repasar la mía me vino una idea a la cabeza (posiblemente por lo temprano que era), ¿y por que no?, bien es cierto que lo que no puedo es, cual Marty McFly, vivir ese momento, pero sí puedo escribir sobre ello, así que, en un ejercicio improvisado de "blogs paralelos", decido resarcirme y escribir sobre aquel momento, en el que nunca estuve, pero para deleite de la humanidad, si fue registrado convenientemente en negro vinilo....

 Primero que nada os avanzo que tras valorar diversas y variopintas posibilidades, mi respuesta final fue poder narrar el concierto que la leyenda del Soul, Sam Cooke diera el 12 de Enero de 1963 en el templo de la música negra, el Harlem Square Club de Miami. Las razones son muy variadas, no niego mi debilidad por el músico de Clarksdale, ni que el disco haya sido reconocido como uno de los 100 mejores discos grabados en directo (la revista Rolling Stone lo clasificó en el número 439 entre los 500 mejores álbumes de todos los tiempos), mas bien por que aparte del artista sensual, sofisticado y natural, Sam descubre su lado mas áspero, salvaje y sexual, en palabras de W. Alexander, amigo y colaborador de Cooke: “Cuando se estaba divirtiendo lo podía hacer, podía llevar a las mujeres al frenesí. Era casi como un acto sexual, como si las estuviera tocando para que alcanzasen un orgasmo”...pero, como siempre, vayamos por partes...



En 1960, Dale Cook, hijo del reverendo baptista Charles Cook, ya es una estrella de la música, no sólo del Soul, si no de la música en general,aceptado como uno más por la población blanca, a la sazón los compradores de discos, desde su primer gran éxito, "You Send Me" en 1957, la imparable carrera del elegante y atractivo "Mr. Soul", se encuentra en su mejor momento, así que surge la oportunidad de cantar en el en el prestigioso Club Copacabana de Nueva York, el local era lo mas de la ciudad, y Cooke, en lo alto de su carrera, debía brillar como nunca. Sin embargo la cosa no va bien, un Sam crooner, arropado por una orquesta de lujo al servicio de su aterciopelada voz, no consigue conectar con una fría y lejana audiencia blanca, el concierto no funciona, o al menos así lo vivió él. Durante años, aquel concierto, fue una espina clavada en el pecho del artista, así que, inspirado por el show de James Brown el 62 en el Apollo Theatre de NY, donde se muestra un Soul salvaje y con clase, Cooke decide que ha llegado el momento de hacer lo propio, y para eso elige uno de los templos de la música de color, sin despreciar a nadie decide elegir la calidez de su público natural, de su gente, un cavernoso local en Miami con estructura de almacén, el Harlem Square Club, donde Sam conseguiría el sobrenombre de “El hombre que inventó el Soul”.

Una actuación memorable que incluye Rhythm and blues, Gospel, y Soul de alto calibre, aunque esconde una pequeña trampa, se graba en dos sesiones, una destinada a un público mas joven, donde el versátil artista canta sus temas mas conocidos y suaves como "Chain Gang", "Cupid" o "Twistin' the Night Away" y una salvaje segunda parte, con un público adulto y entregado, donde la energía y potencia del show crece gracias al carisma, humor y energía de Cooke, sin olvidar el fantástico elenco de músicos que le acompañan, como el guitarrista Clifford White, el percusionista Albert “June” Gardner, ó el gigante del saxo King Curtis (líder de la banda, a quienes esta actuación proporcionará un pasaporte a la inmortalidad). De principio a fin, Sam destila carisma y fuerza en cada nota, comienza con una diabólica versión de "'(Don't Fight It) Feel It", que hace que todo el personal se excite, y donde la banda muestra que la cosa va muy en serio. Con el público en el bolsillo, muy poco tiene que hacer para que todo el personal grite cada uno de los (acelerados) "hooh!" y "haah!" de la grandiosa "Chain Gang" (su segundo gran éxito tras "You send me"). El Show no es perfecto, pero el artista está feliz y eufórico, en el tercer corte Sam comienza con un tema equivocado (estos detalles hacen que la escucha del disco sea una experiencia aún mas completa), rápidamente se recupera y sin tomar aire enlaza un "tal vez recuerden este otro" con el maravilloso inicio de "Cupid", momento romántico, una caricia en clave de Soul con la que Sam se sitúa a la altura de los grandes crooner paliduchos como Sinatra o Perry Como.



 El Lp continúa con un medley "It's all right - for sentimental reasons", en el primero se muestra al Cooke que se crió cantándole al altísimo y decidió abandonar el Gospel para venderse al Soul, una lección de dominio vocal al que se une un clásico de Nat King Cole, la cara "A" se remata con un contagioso ritmo de moda, "Twisting the Night Away", aquí si me hubiese visto ver a la desatada audiencia dando vueltas y saltos como locos con el genial solo de saxo de King Curtis. Plegarias inmortales como "Somebody Have Mercy" o "Bring It On Home To Me", que llega tras flirtear mas de un minuto con "You Send me", estirando el Youuu... hasta que el público enloquece, poniendo literalmente la piel de gallina (es mi parte favorita). Cuando el público piensa que ya ha tocado techo, los riffs de guitarra te avisan de lo contrario, lo profano y lo sagrado se aman en las notas "Bring It On Home To Me", en ese momento Sam se da un respiro, y hace una escueta pero afectada versión corta. Es un momento épico, el artista y el público conectan 100% , se aman y se desean, y ese amor se consagra con "Nothing Can Change This Love", una interpretación que hace que caigas rendido a sus pies. Tras haber demostrado quien es el verdadero rey del Soul, Sam se despide con una invitación a que la música nunca deje de sonar dentro de nosotros, con la celebración de la vida de "Having a Party" el disco se cierra, y la leyenda de Sam Cooke no hace mas que empezar.

No hace falta que os guste el soul para disfrutar este disco, jamás escucharéis un directo que desprenda tanta energía. Apenas 40 minutos, en los que, si uno cierra los ojos y se deja transportar allí, cuando llegue al final, se descubrirá a sí mismo sonriendo, y con la piel de gallina, pocos discos tienen este poder, os lo aseguro...Sam Cooke en estado puro señores...

Right now, ladies and gentlemen, we’d like to get ready to introduce the star of our show, the young man you’ve all been waiting for, Mister Soul, so what d’you say let’s all get together and welcome him to the stand with a great big hand – how ’bout it for Sam Cooke

jueves, 12 de septiembre de 2013

Vinilos de Oro: "Tapestry"








Fue a mediados de los 80, tenía no mas de 16 años, y comenzaba a coleccionar discos de marcada tendencia sesentera,  grupos vocales, Rock clásico, algo de Soul... por aquel entonces, embebido en la cultura rocker, solía descartar los discos cuyas imágenes no fuesen lo suficientemente "oldies" (menos mal que eso cambió pronto). Inmerso en mi constante búsqueda de discos, una mañana me encontré observando una inquietante portada, una sencilla foto, una joven a contraluz, pantalones de pata de elefante, melena suelta con ralla al medio, y un gato en primer plano. Una imagen bucólica digna de una ilustración de Norman Rockwell, aunque era sugerente, aquello me parecía muy hippie (lo asocié a Joan Baez, que no me gustaba mucho, pero ¿que queréis?, tenía 16 años!). Sin embargo el nombre de aquella chica me sonaba, Carole King, yo conocía ese nombre!, sabía que era una de las compositoras del mítico Brill Building de NY, y que junto a su socio y marido Gerry Goffin habían compuesto parte de los éxitos de la década de los 60 ("Will You Love Me Tomorrow", "Take Good Care of My Baby", "Some Kind of Wonderful", "Chains", "The Loco-Motion", "I'm into Something Good"...)" estaba en los créditos de muchos de mis discos, sólo por eso ya merecía todo mi respeto y admiración. Al llegar a casa, y tras la ineludible liturgia (limpiar disco con paño, soplar aguja, y colocar con absoluta precisión), me dispuse a disfrutarlo mientras investigaba su contraportada... Chafón tremendo, no sonaba ni por asomo a lo que esperaba, fui pasando de corte en corte en busca de algo excitante ¿tal vez era otra Carole King?, ¿una coincidencia de nombres?, lo descarté (demasiado) rápido, y a otra cosa mariposa, creo recordar que también había comprado una recopilación de los Four Seasons, que volvió a poner todo en su sitio y aquel vinilo esperó pacientemente a que mi oído madurara...

Pasaron dos o tres años, una fría tarde de invierno me encontraba en casa, dibujando en mi estudio, el disco que escuchaba se había terminado y buscaba entre los estantes otro que me inspirara, el montón se abrió justo donde se encontraba aquel "Tapestry", yo había ampliado mis gustos, y casi no recordaba por que lo descarté, así que decidí darle otra oportunidad. Creo que algunos discos esperan pacientes "su momento", ese en el que tu ya estás preparado para él, el nuestro llegó justo aquel día. Desde el comienzo fue como una catarsis, descubrí un álbum melódico y sentimental, maravillosamente arropado por la voz desnuda y natural de una gran artista, y ese omnipresente piano!, un disco repleto de  positivismo y melancolía, un sonido demoledor y directo que me caló profundamente. Había dejado de buscar temazos en los discos,y  adquirido la costumbre de escucharlos  calmadamente, sin saltarme nada, intentando conectar con su esencia, y curiosear los créditos sólo al final de la escucha. El comienzo fue brutal, "I feel the earth move" un eufórico temazo pop que abruma por su sencillez, un ritmo brillante, irresistible, que roza la obscenidad. El disco se convierte en una montaña rusa sentimental, los temas que conforman este "tapiz" (tapestry, en inglés) son el espejo del cambiante estado de ánimo en una relación afectiva, aunque marcadamente melancólico, en ningún momento se vuelve empalagoso o blando.



  Descubrí que ya conocía algunos de aquellos temas,"It’s too late" era una de las canciones que me solían rondar por la cabeza a menudo, y ni siquiera sabía que lo tenía. Una triste balada,  resignado canto al final del amor, y rabia descarnada condensadas en frases que, aún sin dominar mucho el inglés, se clavaban en mí como puñales, un inesperado número uno que cosechó un montón de premios y situó a Carole King entre las grandes artistas femeninas de su generación, pioneras de un nuevo modelo de cantautoras como Joni Mitchel, Joan Baez, o Carly Simon, cuyo éxito sin precedentes abrió las puertas a futuras generaciones de artistas. Pero posiblemente la canción mas conocida era "You’ve got a friend" (una canción que se suele atribuir erróneamente a James Taylor, quien colaboraba con King desde "Writer" (1970) fracasado debut de Carole como cantante tan solo un año antes), un destacado tema, himno a la amistad sincera y sin condiciones, lleno de emoción, en el que colabora vocalmente Taylor, a quien su autora había regalado para su disco de ese mismo año "Mud Slide Slim" (cuentan las malas lenguas que tras el divorcio de Gerry Goffin, y mudarse de New York a Lauren Canyon, Carol comenzó un intenso romance con Taylor, cuya ruptura sería el eje central de "It’s too late").



Incluso en los momentos bajos del disco, “Tapestry” rebosa quilates por cada uno de sus cortes. Para su carrera como cantante, King decide recuperar algunas de sus composiciones de mayor éxito, para alejarlas del espíritu teenager e impregnarlas de esas emociones a flor de piel, llenas de matices, que dominan todo el álbum. Una de ellas fue "Will you love me tomorrow", tema popularizado por the Shirelles en 1960, y compuesto junto a Gerry Goffin en la misma brillante época en que Neil Sedaka le dedicó aquel mítico "Oh Carol!" el resultado es una desgarrada interpretación, algo almibarada sí, pero enternecedora y personal. Pero el verdadero reto estaba en la colosal "(You make me feel like) A natural woman", un elocuente alegato sexual femenino, coescrita  también junto a su ex marido, e inmortalizada para la historia por la portentosa voz de la Reina del Soul de Memphis, Aretha Franklin. Carole King era consciente de sus limitaciones vocales, y emular a la gran Aretha, era poco menos que un suicidio profesional, por lo que decide suplir su falta de registros por pasión, emoción sincera y una escalofriante capacidad de trasmitir emociones desde la desnudez vocal y la sencillez interpretativa, que llega a poner la piel de gallina en algunos momentos.



Puede que “Tapestry” sea uno de los mejores discos sentimentales de la historia, una pequeña obra maestra que marcaría una pauta a seguir en posteriores producciones discográficas. Dominada por la calidez de su piano, y la personal voz de la King, que desde la naturalidad y la humildad, con una instrumentación básica, y sin muchos arreglos de post-producción, se concibe casi como un  concierto acústico, de ese modo conquista terrenos emotivos nunca explorados. Un disco casi conceptual, de gran entidad, en busca de una línea coherente y elaborada, un un puñado de grandes canciones, partes de un tapiz, un concepto de obra general, lleno de oportunidades creativas, alejado del concepto de Lp creado como excusa para reunir singles. Grupos como The Beatles con su “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, The Beach Boys con “Pet sounds” o Jimi Hendrix con “Are you experienced?” supieron ver las posibilidades del LP como obra global. Sin despreciar ningún trabajo anterior, este nuevo concepto nos trajo los grandes discos del siglo XX. Discos como al que pertenece nuestra elección de hoy, uno de esos Lp's que merecen ser llamados imprescindibles, y que no debería de faltar de ninguna colección, o discoteca que se precie. Un sobrecogedor disco que, a pesar de haberse grabado en 1971, continúa manteniendo vigentes todos sus hallazgos, alejado de los sonidos que con el tiempo quedaron desfasados, y cuya mayor virtud es la sinceridad y la música, sin mayores artificios... Disfrutarlo a fuego lento, es una verdadera maravilla....

jueves, 23 de mayo de 2013

Vinilos de Oro: "Please Please Me"








En diversas ocasiones me he referido a la maravillosa colección de vinilos de mi padre, una heterogénea selección que marcó profundamente mi infancia. Recuerdo muchos domingos, es esas horas relajadas cercanas al aperitivo, mi madre en la cocina, mi padre inmerso en alguna de esas imaginativas reformas caseras de pintura, electricidad, carpintería, fontanería...(mezcla de "chapuzas" casero y habilidad artesana que, por cierto, también he heredado), en un momento determinado, mientras me pedía alguna herramienta, me decía: "pon un disco anda!", aquello me encantaba, conectaba aquel increíble ampli de bombillas, con su zumbido inicial tan único, y comenzaba a repasar entre los Lp's en busca del adecuado (los singles y Ep's eran para otro tipo de momentos), mi padre solía dejar a mi elección lo que debía sonar. Y la cosa no era sencilla, allí convivían Carlos Santana, Rick Wakeman, Pink Floyd, Supertamp, Elvis, Jerry Lee Lewis, Otis Redding, Simon and Garfunkel, Los Brincos.... en definitiva un variopinto elenco que hacía que te esforzaras en encontrar el sonido adecuado para aquel momento. Una vez hecha la elección, y tras la necesaria y maravillosa liturgia de limpieza y colocación precisa de la aguja, me detenía un momento a contemplar su funda, indagando en los detalles de su contraportada, recuerdo que en muchas de ellas era costumbre añadir un texto (normalmente escrito por un periodista musical) a modo de introducción al disco, curiosidades de cada una de las canciones, detalles destinados a los fans, algo muy común en algunos Lp's entre los 60 y 70. Uno de ellos se convirtió en mi favorito por ese mismo motivo, te hacía conocer (someramente) al grupo, explicando quien cantaba cada tema (algo que me llamaba mucho la atención, yo creía que los grupos tenían un solo cantante, y en este cantaba hasta el batería!), aquel disco era una edición española original de "Please Please Me", y cambió mi manera de escuchar la música, despertando en mí un espíritu curioso, investigador, siempre en busca del detalle o el dato perdido. Aquel disco, y aquella contraportada cambiaron mi vida, lo que yo no sabía por aquel entonces es que también sirvió como punto de partida de la revolución pop mas grande jamas conocida. Yo simplemente disfrutaba con mi padre de unos maravillosos temas que, desde entonces, son parte de mi propia existencia...

 Es imprescindible referirse al 11 de febrero de 1963, día en que John, Paul, George y Ringo se encierran junto al productor George Martin en los estudios EMI de Londres, para una intensa y maratoniana sesión de grabación de 9 horas y 45 minutos, que dará como resultado uno de los discos clave de la historia de la música Pop. Pero para entender el como y el porqué de "Please Please Me" debemos retroceder un poco mas en el tiempo, concretamente al 9 de noviembre de 1961. Brian Epstein, había visto el nombre de the Beatles meses atrás en un cartel, le había parecido tonto y sin gracia, Brian era encargado del departamento musical una de las tiendas de la cadena North East Music Stores (NEMS) en la calle Whitechapel, además de columnista musical en la revista Mersey Beat, durante varios días numerosos clientes le habían preguntado por el single que the Beatles habían grabado con Tony Sheridan en Alemania, como no supo encontrarlo a través de sus contactos habituales, y sabiendo que la banda tocaba habitualmente en el  Cavern Club, un local a solo dos calles de su tienda, decidió ir a verlos y preguntarles directamente sobre aquel sencillo. Según, Alistair Taylor, un empleado de Epstein que le acompañaba aquella tarde, Brian quedó impresionado por la inmediatez de su música, su vibrante ritmo y su carisma escénico, mas tarde mientras conversaba con los cuatro músicos descubrió unos tipos divertidos y con potentes personalidades. Un mes mas tarde se convierte en el mánager de la banda, the Beatles firman un contrato de cinco años con él en el Casbah Club, un pequeño local en el sótano de la casa de Pete Best (por aquel entonces batería de la banda). Epstein nunca firmó el contrato, como señal de confianza, dajando así vía libre a la banda para poder romper su relación siempre que quisieran. Es el principio de todo, convence a los chicos para que cambien sus vaqueros por modernos trajes, diseña un tipo de show menos desordenado, mas elegante (introduce la famosa inclinación sincronizada al final de las actuaciones), lo que incrementa notablemente la popularidad de la banda en sus directos. Sin embargo también consiguieron el rechazo de practicamente la totalidad de los principales sellos discográficos ingleses, finalmente un técnico de sonido amigo de Epstein, decide enviar la demo de la banda a George Martin, un productor de Parlophone (un pequeño sello filial de EMI), acomodado en un puesto fácil y poco arriesgado, publicando música clásica y bandas sonoras de humor (Peter Sellers, Spike Milligan, Peter Ustinov...), quien ve algo en ellos y decide planificarles una audición.



 Martin quedó entusiasmado tras conocerles personalmente, tras la audición decidió que debía contratarles, en un principio diseña un tipo de producción "estándar" para las bandas del momento, les cede un tema “diseñado para el éxito” ("How do you do it?"),ignorando al menos por el momento sus composiciones propias, aunque a regañadientes, graban el tema, pero finalmente fueron los chicos los que impusieron su criterio, y sería “Love me Do” su primer single, un tema blusero, de preciosas armonías vocales, una novedosa intro de armónica… todo estribillo. En ese momento George Martin ya desconfiaba de la capacidad de Pete Best como percusionista, así que en las grabaciones suele sustituirle por un músico de estudio. Pronto se deshace del muchacho y los tres Beatles restantes recomiendan a un tipo que conocieron en Hamburgo, componente de la banda de Tony Sheridan, un tal Ringo Starr.Love me Do” constituyó un éxito extraordinario en Liverpool, mientras "How do you do it?" también conseguiría un gran éxito en las voces de Gerry and the Pacemakers. A “Love me Do” le acompañaba "P.S. I love you", una impresionante muestra del potencial del dúo Lennon/McCartney componiendo canciones, una hermosa, sencilla y desgarradora melodía (una temprana composición de Paul con 16 años, intentando hacer algo parecido a "Soldier Boy" de the Shirelles) con progresiones de acordes inesperadas e inspiradas armonías vocales (sin embargo, por lo precipitado del fichaje de Ringo, en la grabación es sustituido por un eficaz músico escocés, Andy White). George Martin estaba encantado, los chicos estaban implicados, tenían talento, y encima no tenía que buscarles temas para sus grabaciones, cada semana le sorprendían con nuevas ideas o melodías con gran potencial. Con Ringo completamente integrado en el combo, lanzan su segundo sencillo “Please, please me” (cara B “Ask me Why”) tema enteramente composición de Lennon que llegaba con sabor a Orbison al estudio, la conjunción Martin-Beatles comenzaba a funcionar a la perfección, y tras diferentes pruebas, se aceleró el tempo y se añadió la armónica de Lennon, dándole el toque definitivo para convertirse en el primer número 1 de la banda. El primero de 27, hay que decir que la meteorología jugó de su parte, una semana después de su lanzamiento los Beatles tocaban "Please Please Me" en un programa de TV que promocionaba las bandas de Rock nacionales "Thank Your Lucky Stars". Era el invierno más duro en muchos años, y un enorme público de británicos atrapados por la nieve contemplaron en sus televisores  un espectáculo cautivante, cuatro muchachos de Liverpool con un cote extraño de pelo, tocando con furia un pegadizo tema, cuya letra parecía insinuar una súplica de contraprestación orgásmica...



Tras aquella actuación, the Beatles se convierten el la banda del momento, un éxito sin precedentes que obliga a Parlophone a proponerles su primer Long Play. George Martin quería un primer disco en directo, en el Cavern, en su medio, tocando su repertorio habitual (declaró: "Yo había estado en The Cavern Club y había visto de lo que eran capaces. Les dije: "Grabemos todas las canciones que tienen"). Tenía hasta el título “Off The Beatle Track”, y pensada la portada: Los cuatro de Liverpool (Beatles, fonéticamente traducido, “escarabajos”), rodeados de insectos en el Zoológico de Londres, al que Martín era asiduo ya que no estaba lejos de Abbey Road. La idea fue descartada por su complejidad técnica en aquel momento, y lo arriesgado para un primer disco, y menos mal que la portada se zanjó con una magnífica foto de Angus McBean, tomada desde el entresuelo de las oficinas de EMI, en Manchester Square (hoy día no existen) y con los Beatles tres pisos más arriba, asomados a la barandilla del piso. Y así volvemos al 11 de febrero de 1963, un optimista George Martin había alquilado los estudios solo para dos sesiones de grabación, (aunque luego se tuvo que aumentar a una tercera).Lo habitual en los álbumes británicos de doce pulgadas en 1963 era tener siete canciones por cada lado del disco, así que esa mañana de invierno los Beatles llegaron a Abbey Road sabiendo que tenían que grabar diez canciones. Aun grabando en estudio, el concepto de álbum en directo se mantiene, a las ocho composiciones propias de Lennon y McCartney, le acompañan seis versiones, a cuál mejor, de sus ídolos americanos del momento. El inicio es toda una declaración de intenciones...“one-two-three-four!!!” entra potente McCartney en el primer corte “I saw her standing there”, Rock and Roll genuino de cosecha propia (con cierto aire a la manera de contar historias de Chuck Berry), una toma uno genial, salvo alguna pincelada adicional y la intro que se tomó de la 9. Comienza la leyenda...

Con las versiones fueron a lo seguro, una selección de algunos de los temas que venían “trillando” desde hacía años en Hamburgo en sus eternos y anfetamínicos directos. Todas ellas son una magnífica muestra, no sólo de lo diferente que eran a cualquier otra banda del momento, sino de lo que estaba por venir, ningún debut de la llamada Invasión Británica está a su nivel. Menos interesados en el Blues que sus contemporáneos, se decantan por un ecléctico abanico de influencias, y lejos de versionar, demuestran como las han interiorizado, reinventandolas de manera única. Homenajes al estilo vocal de las "Girl groups" del que John era un ferviente admirador, canciones de maestros como Carole King, Gerry Goffin y Burt Bacharach, como "Chains",  "Baby it’s you" o "Boys", originalmente interpretado por The Shirelles y reconvertido, según reza la contraportada en "un rocker que da ocasión al batería Ringo para hacer su primera aparición como vocalista", y en el que se puede apreciar que George Harrison ya era un esmerado colorista. El Soul llega con “Anna (go to him)” del gran Arthur Alexander. Una difícilmente comprensible versión de “ A taste of honey”, proveniente de un musical, a años luz de lo que era marca del grupo, pero que da idea de su versatilidad de estilos y contribuyó a generar un vínculo con los padres de sus fans. Y finalmente el mítico cierre, al más puro estilo “Cavern” con “Twist and Shout”, cuya grabación se dejó para el final del día, ya que Lennon había llegado con un tremendo resfriado, con la garganta dolorida, y George Martin temía que las desafiantes voces del tema dejara sin voz al artista, arruinando así toda la sesión de grabación. Es por eso que su voz suena rota (nótese su su quebrado “cry” en la previa "Ask me Why"), aun así un resultado fue memorable, y debía serlo, ya que el intento de una segunda toma dejó a Lennon absolutamente mudo.



Aparte de los sencillos que les hicieron populares, los Beatles completan el disco con otras cuatro composiciones propias, el seminal inicio con "I Saw Her Standing There" (titulado entonces aún "Seventeen"), “Misery” sencillo y directo, que bien podría haber nacido al otro lado del Atlántico, un tema compuesto originalmente para la cantante Helen Shapiro, pero rechazado por el mánager de esta, en el que George Martin se luce al piano. "Do You Want to Know a Secret", en el que se cede a Harrison la voz principal (probablemente Lennon no se vería con ánimos de cantar semejante ñoñería) y una balada mid-tempo desusadamente introspectiva, inclasificable punto álgido de interpretación y novedad llamado “There´s a place”, un tema increíble que John dejaba caer en el disco como si tal cosa, dejando claro que John Lennon ya era John Lennon, y enseñaba sus maneras desde el principio. También se grabó "Hold Me Tight", pero fue descartada y regrabada en septiembre para ser incluida en su siguiente disco. La agotadora sesión de aquel día dejó a Lennon sin voz,  a Harrison con los dedos sangrando de tanto tocar, y a Ringo con los brazos doloridos durante varios días, un disco increíblemente barato, sin pérdidas de tiempo. Dos meses después de su publicación (22 de marzo de 1963), "Please Please Me" alcanzaba l número uno en el Reino Unido, posición que conservó durante 30 semanas hasta ser desbancado precisamente por el segundo trabajo del cuarteto, "With The Beatles".

Eso fue mucho antes de acuñar el término "Beatlemanía", antes de The Ed Sullivan Show, de fumar canutos con Bob Dylan, de conocer a Elvis y a la Reina Isabel, del Sitar y el Maharishi Mahesh Yogi, mucho antes de que John conociera a Yoko, de los bigotazos de Paul, mucho antes de que se convirtieran en el eje principal del cambio de la cultura popular occidental. Antes de todo eso, a las diez de la mañana del 11 de febrero de 1963, los Beatles no eran más que una prometedora banda de Rock, con ganas de triunfar, tocar y transmitir, entrando en los estudios Abbey Road de Londres para grabar su primer disco. 9 horas y 45 minutos después, lo habían terminado. La leyenda había empezado. Para siempre....



jueves, 4 de abril de 2013

Vinilos de Oro: "Elvis Is Back"









Todo empieza y acaba en Elvis: la inocencia, la rebeldía, la sensualidad, el Rock... Elvis Presley es un personaje difícil de analizar, un mito de la música, que paradójicamente, en lo que menos destaca es en su discografía, y eso que el número de discos oficiales no está muy claro, eso se debe a que el boom de Elvis surgió cuando el "single" era el medio comercial más popular, con el tiempo y las popularidad, cada año infinidad de discos acreditados a Presley salían al mercado, sus grabaciones originales pueden variar aproximadamente entre las 650 y 700 según fuentes. Bandas sonoras, recopilaciones, discos de estudio, especiales, directos...la distinción entre los álbumes de estudio "oficiales" y otros formatos, a menudo no es clara. Tampoco tiene un disco de lanzamiento revolucionario como "Please, please me" (Beatles, 1963), o un trabajo de inflexión como "Highway 61 Revisited" (Bob Dylan, 1965), ni un superventas tipo "Thriller" (Michael Jackson, 1982), el mito de Presley hay que entenderlo como un todo global, ahí están sus interpretaciones que reinventaron el rock, su carisma escénico, su talento natural, pero también sus películas, el fenómeno fan, su decadencia...toda su vida y trayectoria crea un todo que revolucionó y cautivó a millones de seguidores de todo el mundo, todo un fenómeno social cuya fuerza y empuje todavía continúa hoy en día. Pero Elvis se formó grabando sencillos, y se volcaba en cada uno de ellos, sin embargo, en mi opinión, nunca llegó a comprender (ni él ni su mánager, el pérfido Coronel Tom Parker) el verdadero potencial del disco de larga duración, y por tanto no explotaron (ni exploraron) sus posibilidades, relegados a meras compilaciones de singles, los Lp's de Elvis no son especialmente destacables en si mismos, sin embargo, haciendo un alarde de atrevimiento, hoy rescatamos (y destacamos) uno de ellos..

Hay que reconocer previamente que el mejor Elvis lo encontramos entre 1955 y 1958, con aquellas míticas grabaciones realizadas en Nashville para la RCA junto a Scotty Moore, Bill Black, D.J. Fontana, Chet Atkins y el cuarteto vocal de Missouri, the Jordanaires. "Baby Let's Play House", "That's All Right", "Heartbreak Hotel", "Don't Be Cruel", "Hound Dog", "Love Me Tender", "All Shook Up", "Jailhouse Rock"...temas que en la voz de Elvis definirían centralmente el espíritu del emergente Rock and Roll. Hacia finales de 1957, Presley era una figura mediática con un tirón comercial nunca visto antes, explotado y utilizado hasta e máximo por su agente (aunque encantado, firmaba contratos en blanco con tal de no tener que preocuparse por los detalles), hasta el punto que, en diciembre, cuando Elvis fue llamado a filas, se convirtió en un espectáculo retransmitido para todos los EEUU, la orden de incorporación a filas fija era para el 20 de enero de 1958, sin embargo los directivos de Paramount Pictures consiguen un aplazamiento de tres meses para terminar de rodar "King Creole", su nueva película.  El 24 de marzo de 1958, Presley entraba como soldado raso en la base de Fort Chaffee, Arkansas, donde el oficial de información destinado a recibir a los reclutas (el capitán Arlie Metheny), se vio sobrepasado por una avalancha de periodistas, mientras el circo continua (la escena del pelo de Elvis cayendo al suelo por culpa de la maquinilla del barbero militar provoca berrinches por doquier). Pasa un periodo de entrenamiento básico en Fort Hood, Texas, durante ese tiempo el contacto con la prensa es casi nulo, Eddie Fadal, un empresario que Elvis había conocido durante su periodo de entrenamiento militar, incluso declaró a la prensa que "estaba firmemente convencido que la carrera de Presley había llegado a su fin". Lo cierto es que Elvis estaba a gusto en su "retiro". Sin embargo, el destino le juega una mala pasada, en agosto de ese mismo año, Gladys, su querida madre, con la que mantenía una estrecha relación, fallece con 46 años debido a una insuficiencia cardiaca derivada de una hepatitis, tras el funeral, tuvieron que arrancarle del ataúd y sedarle. Un desbastado Elvis es destinado junto a sus compañeros a la 3.ª División Blindada en Friedberg, Alemania, donde se refugia, encerrado en si mismo y alejado del mundo de la fama durante un tiempo. Con Elvis fuera de los USA, y fuera del alcance de los medios, otros artistas corrieron a disputarse el trono del Rey, aunque los de RCA continuaron lanzando algún single grabado con antelación, sin la presencia física de Presley, la cosa no funcionaba, parecía que la luz de la estrella estaba comenzando a apagarse.



El periodo de servicio militar resultó desesperante para los productores, aunque inundaron el mercado con "especiales navideños", recopilatorios y reediciones de los éxitos de Elvis, el mercado se enfriaba a una velocidad de vértigo. Mientras, en Alemania, Presley, comenzaba una espiral un tanto peligrosa, aunque no era bebedor, Elvis siempre tuvo una personalidad adictiva, y cuando los mandos repartían anfetaminas entre la tropa, con el fin de que nadie se durmiera durante las maniobras nocturnas, el rockero descubrió que gracias a las anfetas conseguía mantenerse alerta y descansado durante varios días seguidos, y encima le ayudaban a controlar su peso. Luego estaban las chicas, a Elvis siempre le atrajeron las chicas jóvenes, durante 1959 conoció a la hija de 14 años de uno de los militares destinados en Weisbaden (Alemania), lejos de la prensa comenzó una relación con la jovencita, la recogía en su coche, la ayudaba a estudiar, e incluso le proporcionaba anfetaminas para los exámenes. Aquella relación habría sido todo un escándalo si llega a oídos de la prensa, pero para cuando se supo todo (varios años mas tarde) aquella jovencita llamada Priscilla Beaulieu, decía el "sí quiero" en el Alladin Hotel de Las Vegas ante los cientos de invitados a la ceremonia. Ascendido a cabo, Elvis  vive en Alemania a cuerpo de rey, tiene su propia casa fuera del cuartel, ayudantes que le lavan y planchan el uniforme a diario, un coche propio, las chicas subían de tres en tres a su dormitorio (dicen las malas lenguas), y los fines de semana una joven Priscilla le alegraba la vida... Sin embargo, el servicio militar acaba, Elvis es licenciado con el rango de Sargento el 5 de marzo de 1960... es hora de volver a la realidad, y hay un trono que recuperar...

A su regreso las cosas estaban cambiando, la gran pregunta era si Elvis sería capaz de adaptarse a los emergentes años 60, no hubo que esperar mucho, durante el traslado en tren desde Nueva Jersey a Tennessee, la expectación y el asedio de las fans fue tal, que Elvis tuvo que "improvisar" unas apariciones especiales durante algunas escales del trayecto, una semana más tarde triunfa en en la televisión, en el en el programa "The Frank Sinatra Timex Special", el Crooner le da la alternativa de nuevo (algo irónico dado el abierto rechazo al Rock del que Sinatra solía alardear), y aunque Elvis sólo aparece 8 minutos en pantalla, aquel show fue conocido popularmente como el "Welcome Home Elvis", el artista de Tupelo se endosó la nada desdeñable cantidad de 125.000 $, algo inaudito hasta aquel momento. Pocos días mas tarde ya estaba en el estudio de RCA en Nashville preparando lo que sería su próximo álbum, pero antes, y para satisfacer al impaciente fan, sale al mercado el single "Stuck on You", un éxito inmediato que demuestra que el Rey está en muy buena forma. Pero Elvis quiere un regreso por todo lo alto, un disco que marque un antes y un después, quiere hacer un homenaje a sus orígenes, algo más maduro de lo que hubiese hecho nunca, pero también quiere dar un paso hacía el pop más emergente, y por supuesto alguna balada, para complacer a las fans femeninas, con esas premisas, comienza a elegir cuidadosamente los temas, concentrándose en el contenido de las letras, quiere borrar para siempre lo de "Elvis the pelvis", había perdido a su madre, servido a su patria, el rebelde se había vuelto el héroe americano, patriota y buen hijo, y el público respondió con entusiasmo, "Elvis is Back" se convertiría, en lo que probablemente fue el mejor álbum de su carrera.



Sin ser, ni mucho menos, el mejor disco de la década, si que hay que reconocerle varios aciertos fundamentales, el primero es el diseño original de la carpeta, toda una declaración de intenciones, dominado por una foto de estudio del artista en la que se muestra seguro y seductor, tras él, un título claro y directo, matizando que Elvis regresaba con fuerza, en la contraportada, una foto de Presley vestido de uniforme, en plan buen chico, patriota y todo eso, para rematar el conjunto, en su interior, una simulación de un álbum de fotos, con el lema "for your collection" junto a 15 instantáneas del artista durante su estancia en el ejército...puro márqueting, que además te emplazaba a ver a Elvis en su nuevo proyecto cinematográfico G.I. Blues (una infame historia sobre un cantante que sirve en en el Ejercito en Alemania Occidental...¿os suena no?). En lo musical Presley tuvo que lidiar mucho con los ejecutivos de RCA, acostumbrados a el artista se sometiera a los criterios de la compañía, se encontraron ante un Elvis con una idea muy clara de lo que quería hacer, y como no era compositor, quería un control absoluto en la elección de los temas, y aquello funcionó. El disco transita un paso más allá de los manidos estandars del Rock and Roll de los 50, y se abre en una clara concesión al pop emergente en aquellos años, sin olvidar el Doowop, el Gospel... pero es en el Jazz y el Blues donde el disco tiene dos de sus mejores momentos. Tras la breve introduccón que supone la enérgica composición de Otis Blackwell, "Make me know it", Elvis se gira hacia un público más maduro con una excelente y minimalista interpretación del clásico "Fever" (1956,  Eddie Cooley, Otis Blackwell) en la que calca (exquisitamente, eso si) nota a nota la impecable versión que en 1958 hizo de ella la gran Peggy Lee. El homenaje al rhythm and blues, del que tanto aprendió, es el tema que cierra el disco, "Reconsider Baby" (1954, Lowell Fulson), un implacable Blues, que levantó críticas por los puristas, acusándole de robar la música de los negros, hasta Jackie Wilson salió en su defensa afirmando que Elvis era el mejor Bluesman blanco de la historia y  que nadie quería aceptar que los cantantes de color le habían plagiado sus movimientos en el escenario. Sin ser un acto meditado, y sin ser consiente de su liderazgo, Elvis ejercía una influencia clave en la cultura norteamericana, demostrando que con este tipo de cosas que no existía nada anómalo en la convivencia entre negros y blancos; de hecho, como él la había experimentado directamente, la consideraba posible.



Hoy asumo que mi elección sea muy discutible, tal vez las próximas también lo sean (ya aviso), pero lo hago desde el convencimiento del aficionado "aplicado" y modesto divulgador virtual. Cuando haces una selección musical, del tipo que sea, e intentas destacar uno u otro sobre el resto, al final, incluso rigiéndote por un determinado método de selección, te acabas dejando llevar por tus emociones, tus recuerdos, colocado un peldaño más arriba, aquel disco que sería indefectiblemente descartado por cualquier otro. Bueno creo que así debe ser, y aunque estoy convencido de que  "Elvis Is Back" es el mejor álbum largo de la carrera de Elvis (aunque no por eso incluya sus mejores grabaciones), también es cierto que tengo un especial aprecio por este disco (el propio Elvis solía declarar que era el favorito de su discografía). Un excelente disco (puesto número dos en el Top Pop Albums), que incluye destacables momentos como el seminal "Dirty, Dirty Feeling" ( Leiber, Stoller), la sentida versión del tema que popularizaron The Golden Gate Quartet en 1945, "I Will Be Home Again", las intensas "It Feels So Right" (Fred Wise, Ben Weisman) , y  "Like a Baby" de Jesse Stone, pero por encima de todas esta el paso al pop con momentazos coma la versión de "Such A Night" (1953, Lincoln Chase), "Girl Next Door Went A-Walking" (1960, Bill Rice, Thomas Wayne)...y llegar al cielo con uno de los mejores temas de toda la discografía del Rey, un tema solo por el cual no hace falta justificar mas este disco, la versión del tema de Beverly Ross y Sam Bobrick "The Girl of My Best Friend", con el que os dejo de dar la lata por hoy.  Os dejo con Elvis, no sé si merece o no una corona, yo lo considero un referente generacional, un revulsivo, una figura que vino a dar sentido y forma a la naciente cultura pop con una de sus principales características, la resistencia y perdurabilidad... hasta pronto!





martes, 26 de marzo de 2013

Vinilos de Oro: "Pet Sounds"










No me gustan los rankings, ni las listas tipo "10 discos que te llevarías a una isla desierta", primero por que sería incapaz de prescindir de ni uno sólo de mis discos, incluso de los que hace años que no escucho (ya llegará su momento), segundo por que todos son igual de importantes, unos tienen su "magia", otros me traen recuerdos, alguno tiene un tema imprescindible, varios son clásicos intocables...etc, y finalmente por que en una isla desierta, o hay electricidad y un buen adsl, ó acabaría dedicado a hablar con un coco con una sonrisa pintada, al que llamaría "Sam" en honor a Sam Cooke. Tal vez por eso este blog sea así, algo desordenado, los post salen según me vienen a la cabeza historias, recuerdos o ganas de contar algo en particular. Pero también es cierto que (en mi modesta opinión, no lo toméis muy en serio), existe un buen puñado de discos que son de obligado estudio para todo aquel que sienta correr el rock por sus venas (o el Pop, el Soul, el Blues... ya veremos). Discos imprescindibles, sin un orden ni posición determinada, trabajos que, sin ser necesariamente los mas conocidos o de mayor difusión, marcaron un punto de inflexión, un antes y un después, de mayor o menor trascendencia, discos que dejaron un legado, o simplemente marcaron una generación, un estilo...intentaremos estar a la altura...

Me he encontrado en un montón de ocasiones metido en la misma discusión, escuchando un puñado de tópicos sobre la música surf, y calificando a los Beach Boys de simpático grupo playero de alegres melodías pop. Es como decir que Elvis se hizo famoso por su pícara sonrisa y su movimiento pélvico, son dos afirmaciones correctas, aunque tan solo dos granos en un reloj de arena. La historia de los Beach Boys es mas bien compleja, problemas psiquiátricos, los consabidos psicotrópicos, discusiones, separaciones, el asesino Charles Manson por ahí en medio (todo esto os lo cuento otro día), pero también composiciones pop impecables, preciosas armonías vocales, poderosas y vibrantes guitarras, y sobre todo un inspiradísimo Brian Wilson.
 Esta es una historia de ida y vuelta entre los Beatles y los Beach Boys, en diciembre de 1965, the Beatles publican "Rubber Soul", un disco esencial de los cuatro de Liverpool, en el que comienzan a desarrollar nuevas líneas creativas, aquel disco hizo cautivó de sobremanera a Brian Wilson, hacendo que se replantease su concepto de "trabajo discográfico". Hasta aquel momento la discografía de la banda californiana se basaba en un modelo "stándard", varios singles de éxito, algún tema de relleno, y, por que no, una versión de algún clásico al estilo playero. Harto de componer canciones sobre chicas, sol y playa, un emocionado Wilson decidió crear una obra de arte musical total y completa, capaz de superar a lo que en aquel momento hacían los Beatles, sin temas de relleno, coherente, en el que cada parte estuviera integrada en un todo con sentido propio, en definitiva, el primer disco conceptual pop de la historia. Embriagado de inspiración, Brian Wilson le dijo a su mujer:"Marilyn, ¡voy a hacer el mejor disco de la historia! ¡El album de rock más grande que jamás se ha hecho!"...



En enero de 1966, Wilson se pone en contacto con el poeta y publicista Tony Asher, para que le ayudase a dar forma a su nuevo proyecto. El joven creativo (que apenas conocía a Wilson), se vuelca con la idea del músico, aunque piensa que se trata de un trabajo en solitario de Brian, en paralelo, o como una salida de los Beach Boys, nada mas lejos de la realidad. Con una media docena de temas compuestos se presenta ante el resto de la banda, quienes, perplejos y alucinados, protestan de manera airada ante aquellos temas complejos, con esos arreglos tan barrocos, y con la idea de usar unas técnicas de sonido que rivalizarían con las de su mentor y rival, el productor Phil Spector. Con la firme oposición de Mike Love, y la convicción del fracaso, unos contrariados Beach Boys parten de gira hacia Japón y Europa, mientras Brian se queda en el estudio para continuar su proyecto. Entusiasmado con su "fantasía pop", Wilson contrata a los mejores músicos de de estudio de Los Ángeles (como los conocidos "Wrecking Crew") y expertos ingenieros de sonido como Larry Levine, en busca del "sonido perfecto", el algunos temas llegó a utilizar hasta cuarenta músicos al unísono.  Con la música de Gherswin como referente básico, prepara partituras para cada uno de los temas, y plantea su trabajo como si se tratase de una obra sinfónica, cuida hasta el más pequeño detalle de manera obsesiva, lo cierto es que las drogas y la paranoia de Brian también contribuyeron de alguna manera en la creación de "Pet Sounds". Al regreso de su gira, Mike Love, Al Jardine, Carl y Dennis Wilson, simplemente tuvieron que limitarse a poner sus voces, algo que tampoco resultó tan fácil, ya que un obsesionado Brian obligaba a la banda a agotadoras sesiones, en las que probaba una y otra vez todas las opciones posibles de entonación, y si alguien cometía un error, incluso reparable en la mesa de sonido, los chicos debían repetirlo todo hasta que la grabación quedase perfecta. .

A pesar de que por aquel entonces, todos los estudios de grabación disponían de equipos para grabación en estéreo, Wilson decidió hacerlo en mono, y tomó esa decisión por varias razones. La primera es que Wilson era un técnico de sonido extraordinario que, a lo largo de los años, había conseguido crear sus propios métodos de producción musical, logrando incluso mejorar las técnicas del famoso "Wall of Sound" de Phil Spector, en la que mezclando numerosas capas de instrumentos y voces se conseguía un efecto de inmensa cobertura sonora muy envolvente, y Brian pensaba que en estéreo se perdería este efecto, luego estaban los medios de difusión, aunque las grabaciones se realizasen es estéreo, la mayoría de televisiones y radios contemporáneas seguían emitiendo en mono, y finalmente era un homenaje a su mentor, al Phil Spector, no en vano las iniciales del puntilloso productor son también las iniciales del título del disco "P.S". En febrero de 1966, finalizando las primeras sesiones de grabación, Wilson registró un tema que entusiasmó tanto a los de Capitol, como al resto de la banda, "Good Vibes", un tema basado en una de las ideas de Tony Asher que, tras siete meses, cuatro estudios de grabación diferentes, 90 horas de grabación y un coste astronómico de 50.000 dólares (una de las canciones más caras de la historia en aquel momento), pasaría a convertirse (con la ayuda de Mike Love) en el mítico e imprescindible "Good Vibrations". Sorprendentemente, y una vez finalizada la grabación, Wilson la califica de "sinfonía de bolsillo" y decide no incluirla en el disco.



En realidad se puede decir que "Pet Sounds" sea el primer álbum en solitario de Brian Wilson, un disco  que resultó auténticamente revolucionario para su época, en realidad un trabajo introspectivo repleto de lirismo y melancolía. Hermosas y cuidadas melodías hasta el mas mínimo detalle, con una vaga línea argumental que une todos los temas, una especie de análisis musical de las distintas etapas de una relación sentimental adolescente y el consiguiente paso a la madurez, de la celebración inicial, la entrada al paraíso, "Wouldn't It Be Nice", a la amarga despedida, el canto a la pérdida de la inocencia que es “Caroline No”, una excusa perfecta para introducir algunos de los temas de amor más bonitos de la historia, una experiencia sonora ciertamente arrebatadora para cualquier oído con gusto y sensibilidad, fascinandonos en momentos como "You still believe in me" (con unos arreglos vocales que ponen la piel de gallina), la desgarradora "Don't talk (put your head on my shoulder)", o "God only knows" (sin duda una de las mejores baladas de la historia y la primera en la que Dios aparece en el título de una canción Pop). La crítica lo consideró como una auténtica obra maestra, una obra sinfónica compleja llena de lirismo y emoción, una experiencia en la que podía escucharse lo mejor de los Beach Boys, pero también trompetas, trombones, armónicas, saxos, violas, violines, gruesas líneas de bajo, campanillas, mandolinas, flautas, inéditas percusiones, xilófonos, guitarras hawaianas, acordeones, armónicas, ukeleles, clavicordios, instrumentos Arabes, theremines, timbres de bicicleta, campanas, miles de coros, botes y botellas de Coca-cola y los ladridos del perro de Wilson. Pero el público no reaccionó de la misma forma, tal vez desconcertados por aquel disco tan novedoso de la banda, tan orquestal y alejado del habitual sonido surfero, quizás también por la falta de promoción e interés por parte de los de Capitol, "Pet Sounds" resultó un semi fracaso comercial, Wilson, cual Mozart de su época, dictaminó que el público no estaba preparado para su música y no eran capaces de entenderla.



Afortunadamente muchos otros músicos supieron apreciar aquel innovador trabajo discográfico, los hallazgos que "Pet Sounds" escondía fueron inspiradores para muchos otros discos posteriores del Pop, los primeros en sumarse a esta nueva idea fueron los que inspiraron inicialmente a Wilson, the Beatles, un emocionado Paul McCartney dijo que era "el mejor disco vocal que se haya grabado nunca... es en realidad una obra maestra", que sirvió de inspiración para la creación de otro de los discos imprescindibles de la música Pop, “Sgt Pepper Lonely Heart Club Band”. Lo cierto es que no hubo tal fracaso, tal ve las expectativas fueron superiores, aunque el disco nunca supero el puesto 10 del Bilboard USA, lograría un top 2 en el Reino Unido, sólo superado por el imparable "Revolver" de los cuatro de Liverpool, y con el tiempo, se convertiría en un disco imprescindible, reivindicado por crítica y músicos de todo calibre y pelaje, y recuperado por aquel público que no supo entender la "visión" de Wilson. Pero la mala recepción de "Pet Souns" afectó de sobremanera a Brian, quien comenzó a distanciarse de sus compañeros, encerrado en su mundo, arropado por el LSD, comenzó a trabajar en un nuevo proyecto, un ambicioso álbum conceptual que superaría a "Pet Sounds", "Dumb Angel" una sinfonía adolescente dedicada a Dios, inspirado en el sencillo "Good Vibrations", que se retitularía como "SMiLE", el disco más famoso jamas grabado, ya que nunca fue acabado, las paranoias y manías Wilson comenzaron a intensificarse, tocaba el piano sobre un cajón de arena, con la excusa de que así que podía sentir el mar bajo sus pies, metía la cabeza en la pecera, desarrolló una fobia al fuego, y obligaba a sus músicos a ponerse cascos de bombero durante las grabaciones, oía voces y, al igual que Joe Meek, pensaba que Phil Spector le vigilaba y le enviaba mensajes subliminales a través de sus canciones y la televisión. Inacabado por decenas de razones, Brian Wilson, resucitaría el proyecto en 2004, rescató los temas y "recompuso" aquel desastre, en un comunicado de prensa, dijo que "The Smile Sessions" era: lo que más se aproximaba a la idea del disco terminado.


"Pet Souds" es, sin duda, uno de los mejores discos de la historia, y por eso es difícil hablar sobre él, sobre todo por que diga lo que diga, muchos lo habrán dicho antes (y posiblemente mejor), es como ponerse a calificar a los Beatles, El Quijote, Ciudadano Kane o La Gioconda, uno siempre cree que no va a dar la talla, con miedo a tergiversar el mensaje, o a dejarse cosas en el tintero. Sin embargo, a veces te vienes arriba y piensas que estas casi obligado a rendir el debido homenaje, y que, tal vez, alguien, al leer estas líneas, sepa entender en su debida manera, uno de los discos más importantes de la moderna historia de la música, un disco de capital importancia, con el que hoy, estrenamos una nueva sección, espero que lo hayáis disfrutado, y lo que es mejor, que disfrutéis del disco...