martes, 15 de diciembre de 2015

The Cover; "Sinner Man"






Haciendo una (forzada) analogía podríamos decir que 2015 ha sido como un vinilo de 12 temas, la cara A llegaría alegremente hasta las vacaciones estivales, donde dimos la vuelta a nuestro LP, limpiamos con cuidado y volvimos a poner la aguja sobre los tortuosos surcos semanales. Bajo su monótono giro, y con esa agradable y familiar fritura de fondo, habremos sufrido algún salto y posiblemente un par de desagradables rallajos, pero ya comienza el ultimo corte, el doce, algunos habrán disfrutado de la música, otros lo habrán odiado, a mi me pareció monótono, oscuro y muy poco prometedor... algún punteo bueno, un riff por aquí, un sólo por allá, pero desafinado, poco imaginativo y nada trasgresor... Pero claro, es sólo mi opinión, cada escucha las notas como le viene en gana o su conocimiento le permite, todo es válido y respetable. Se acerca el final, el último track, suena algo artificial, muy colorido y tintineante, con un falso lustre trascendentalista, política y religión en su letra... Navidad y políticos en campaña, solo de pensarlo me dan ganas de echar a correr, y como se que los católicos no se toman nada bien el choteo religioso, correré desnudo al grito de "el Rock es mi señor, arrepentíos pecadores!!!".... play that song Mr DJ....

  Sarcasmo anticlerical aparte, debo reconocer que la música religiosa, los temas escritos para alabar al Altísimo (fundamentalmente el Gospel) fueron el preámbulo vital para el resto de estilos musicales afroamericanos, y por consiguiente para para la música popular en general. Su propuesta se basa en una expresión de piedad, un lamento, a veces misericordioso, a veces exultante, una intensidad emociona que eleva a la audiencia en una especie trance místico, algo que tanto Blues, como Soul supieron adoptar, interiorizándolo como parte de su lógico legado. Los temas espirituales negros vivieron una nueva (y controvertida) oportunidad, a través de los nuevos ritmos populares paganos de los años 50 y 60, las palabras del Señor al servicio de la industria del pecado, sin embargo la cosa funcionó, y muy bien, hoy os traigo uno de los mas apocalípticos, destinado a inducir a los pecadores al arrepentimiento mas sumiso, y que nos dio una de las versiones mas electrizantes e hipnóticas de la historia de la música.




   Pecados, pecadores, arrepentimiento, castigo, furia divina... “Sinner man”, “Oh, sinner man”, o simplemente, “Sinnerman” es un apocalíptico espiritual negro que buscaba el arrepentimiento de sus pecados " Oh, sinner man, where you gonna run to?" (Oh, pecador hacia donde vas a correr/huir?). El pecador de la letra trata de huir, evidentemente, de la justicia divina el día del juicio final. El origen de este aterrador mensaje musical se pierde en la noche de los tiempos, como la mayor parte de los temas Gospel no podemos datar su nacimiento exacto, al parecer se escucha por primera vez en USA cerca de los Apalaches, aunque su origen hay que buscarlo en los ritmos importados por esclavos africanos, pero también en los temas populares de los inmigrantes norte europeos (posiblemente escoceses), aunque algunos expertos opinan que la influencia española también esta muy presente. Su letra y estructura fue cambiando según quien y cuando se interpretaba, posiblemente no mas allá de los muros de la Iglesia en domingo. A mediados de los 50, con el auge de la música popular masiva y los nuevos sistemas de reproducción, artistas y productores de todo tipo buscaban ansiosos todo tipo de material sonoro para añadir a su repertorio, así es como encontramos la primera grabación de "Sinner Man", en 1956, a cargo del compositor y arreglista de Swing y Jazz, Leslie Thompson "Les" Baxter y su orquesta, con la voz principal del cantante de folk Will Holt. Ambos le darían la estructura y ritmo en la que se basarían el resto de versiones posteriores, también se adjudicaron la autoría, aunque omitieron mencionar que tal vez se inspirasen en una grabación de un tema Gospel de un grupo de color ("On the Judgement Day" de the Sensational Nightingales) realizada un par de años antes... bueno, no tiene importancia, el "pecador" había salido del templo y caminaba por la industria de pecado...



  Comenzada ya la década de los 60, "Sinner man" esta presente en el repertorio de infinidad de artistas, gracias en parte al activista socio cultural y gurú del folk Pete Seeger, quien se fija en ella en 1959, introduce algunos cambios en ritmo y letra, eliminando la mención al diablo y la incorpora como uno mas de los temas de su banda the Weavers. Nuestra canción vuelve a ponerse en voces folk (recordemos que su primer registro en vinilo fue en la voz de un compositor de música popular blanco, de Portland, Maine), en manos de artistas paliduchos, por muy reivindicativos que fuesen, "Sinner man" alcanza mayor difusión y nueva popularidad, así cruza el charco y ese mismo 1959 alcanza el top 26 en el Chart UK en las voces del dúo nórdico Nina and Frederik, una pareja aristocrática de rancio abolengo, títulos nobiliarios y de grandes familias Holandesas y Danesas, que obtuvieron mucha popularidad en Europa, en especial en España, donde se afincaron (en Ibiza, claro). Años mas tarde uno de aquellos grupos nacionales multitudinarios, enamorados de todo lo que sonase a tradición, y que forjaron su fama a golpe de versionar toda canción que caía en sus manos, decidió hacer la suya propia para su primer álbum, El folklore de Nuestro Pequeño Mundo (1968)... posiblemente esta sería la que, de pequeño, yo cantaba en un inglés de oído de esos de "güengüiorarantu.." claro que yo estudiaba francés.




  Hubieron muchisimas mas, algunas en clave reggae como la que nos presenta Peter Tosh, ex-miembro fundador de losWailers de Bob Marley, o al estilo de New Orlean como la del controvertido y pionero maldito (este me lo guardo para otro día). Pero sin duda alguna la (para mi) mejor de todas nace de haberse escuchado cada domingo en el contexto religiosa para el que fue creada, y es que Eunice Kathleen Waymon había aprendido esta canción durante su infancia, en voces de los feligreses de la iglesia de su propia madre, ministra metodista, con la que arengaba a los creyentes a confesar y arrepentirse de sus pecados. Eunice le acompañaba al piano desde los 4 años, con el tiempo esas teclas serían su principal vocación, convirtiéndose en la artista de color mas ecléctica y personal de la historia de la música. Nina Simone se convirtió en un referente, una artista de culto, olvidada, recuperada y reivindicada en diversas ocasiones (gracias en parte a la recuperación de sus temas en cine y tv),  su carrera fluctuó entre el éxito, el escándalo y el olvido, pero escuchar cualquiera de sus grabaciones es como entrar en un espacio íntimo y profundo de su alma, un privilegio que Nina nos da solo por compartir su mensaje con nosotros. Durante mucho tiempo solía acabar sus conciertos con "Sinnerman", en su apabullante versión grabada en su disco Pastel Blues (1965), Nina le da al texto un nuevo enfoque convierte el antiguo sermón de la condenación en esperanza y salvación, situando la clásica amonestación al pecador en tercera persona, en sufrida narración personal en primera.

  Son diez minutos de una voz maravillosa, y unos fragmentos a piano impecables, es difícil no caer en una especie trance místico entre sus notas, un estado donde descubres una nueva sensibilidad auditiva y sensorial, un acercamiento consciente al alma primitiva y a la consciencia colectiva humana... No será dios ni el cielo, pero es música y alma que, para los ateos como yo, es practicamente lo mismo... Disfrutar del nuevo año!


 

martes, 10 de noviembre de 2015

Rock (o Blues) del bueno: Dr. Feelgood



   Hace unos días recibía con entusiasmo el segundo trabajo discográfico de la banda de Rock mas descarada (por juventud y rebeldía retro), potente y sin complejos, de los últimos años. Los Irlandeses The Strypes fueron una conmoción rescatando de sus polvorientas cenizas los sonidos del Rock con influencias de Rhythm and Blues que tan popular hiciesen las bandas británicas de los años 60. Además le dieron su toque personal, un poco de magia negra, mucho Beatles, algo de fuerza Ramonera y poca manipulación externa, el resultado fue realmente esperanzador. Pero ahora con “Little Victories” llega su examen de acceso. Bien, al parecer estos muchachos dejan atras los riffs contundentes que les dieron a conocer en pro de una busqueda de un sonido personal, sin dejar ecos de The Who, Chuck Berry, The Ramones, The Yardbirds o The Jam, deciden divagar con el Indie-Pop de las últimas dos décadas. No estoy preparado aún para dictaminar al respecto, pero creo que no han avanzada y este camino, al menos, los aleja de mi, decepción inicial, aunque con sus matices... No voy a seguir con esto (todavía) toda esta divagación es una excusa para recuperar la banda a quien debían haber intentado seguir los pasos, la banda de Blues/rock mas coherente y pendenciera que ha parido madre...

  Si, muchos afirmaban que The Strypes sonaban como Dr. Feelgood, pero el combo formado por Lee Brilleaux (voz, armónica y guitarra), Wilko Johnson (guitarra principal), John B. “Sparko” Sparks (bajo) y John “The Big Figure” Martin (percusión) no fueron, ni mucho menos, un fenómeno efímero y puntual, los Feelgood han sido un tren de largo recorrido, incombustibles, con clase, estilo y mucha actitud rockera. Hoy, que voy casi improvisando, voy a pasar un poco de datos biográficos, para eso está la wikipedia que dice que "su repertorio se basaba en el rhythm and blues, encabezaron en Londres el género del pub rock, reacción al auge del rock progresivo y del glam rock, y que el punk reconoce como una de sus fuentes de inspiración"... si bien todo esto puede que sea cierto, no se acerca ni de coña a lo que es una banda como Dr. Feelgood. Si diré que sus coponntes provenían de diversas bandas de Pub Rock (movimiento musical británico de mediados de los setenta, concebido como respuesta ante los predominantes ritmos barrocos del progresivo, Glam y la Rock psicodélia, saturados de virtuosismo y trascendentalismo). Su momento fue sin duda la segunda mitad de los 70, se habían labrado una gran reputación como perfecta banda de directo hacia 1973 gracias a energéticas actuaciones en el circuito londinense, sus modales eran turbios y directos, su volumen y sonido potente y lascivo, pero su aspecto era el de "kinki de domingo", maleantes recién salidos de la boda de un colega.



Lo malo es que ni sus seguidores veían posible que tal energía se pudiera trasmitir en una grabación de estudio, y así fue, por que a pesar de la buena acogida de sus primeras grabaciones Down by the Jetty (1974) y Malpractice (1975), no sería hasta 1976 con la publicación de un álbum en directo, Stupidity, que los Feelgood no lograrían el éxito absoluto, numero uno en las listas británicas durante nueve semanas consecutivas, un excelente trabajo en el que dan un repaso a algunos de sus mejores temas, como “Back in the night”, “She does it right”, “Going back home”, “Roxette” o “All through the city”, y algunas versiones de gente como Solomon Burke, Bo Diddley o Chuck Berry. Luego vendría mi favorito, su cuarto Lp, “Sneakin’ Suspicion” (1977), en el que las diferencias entre Wilko y Brilleaux desembocarían en la ruptura y marcha del guitarrista y compositor... bueno, una historia que se repite una vez mas en el libro del Rock and Roll, y hasta aquí el rollo biográfico, esto no es relevante, lo importante es que su sonido era afilado y punzante, limpio y grosero... algo que muy pocos saben hacer.

  La actitud de los Feelgood era desafiante, casi barriobajera (de ahí que el punk los reivindique como suyos), pero su aspecto era de ligón con estilo y pistola, un desafío constante alejado de poses violentas, aceitosos, elegantes, apestando a gasolina y pólvora, al Soho londinense (cual personajes de una peli de Guy Ritchie), demoledores, sudorosos, anfetamínicos, Blues, Rock, Soul, Whiskey, cerveza, Don Perignon, fish and Chips.. aquí hemos venido a sudar, a bailar, a beber, a disfrutar de un corrosivo e intenso Rock n Blues, a ver tocar de la hostia... y a hacer Rock del bueno... esto es lo que pienso, nada de ortodoxos análisis, es puro rock seminal, tocado con las tripas y el alma, sin tapujos ni letras trascendentes, sin momentos épicos que pasarán a la historia, Rock hecho para ligar y beber, que se descojona de moñas, moderneces y pajas metafísicas. Riffs potentes y pegadizos, no inventan nada, no son los mejores, pero le echan cojones, chicas, alcohol, contundencia y mucha clase, no hace falta mas, y no es fácil, créanme....


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Autumn....forever autumn...



   Las redes sociales molan, pero a veces ponen en evidencia cierta simpleza  e inocente conformismo en muchas de nuestras publicaciones. Hace poco lo comentaba con un colega ¿que lunes alguien no cuelga un video de "I don't like mondays", o que viernes no vemos un "Friday, I'm in love", o un "Friday on My Mind"?, en septiembre los Enemigos suenan a cascoporro, y este mes nos hemos hartado del "November rain". No es que esté mal, al fin y al cabo son referencias colectivas, esenciales para "conectar" con momentos comunes y vivencias compartidas, de vez en cuando esta bien, pero todos con la misma cantinela año tras año empieza a hacerme creer que alguno necesita ampliar su espectro musico-cultural. Pues bien, hoy voy a poner mi (humilde) granito de arena a las canciones otoñales, intentando no caer en topicazos como "Autumn leaves", Autumn almanac",  o las dedicadas a los meses en cuestión... Una perfecta excusa para hablar de unos de los discos de la colección de mi padre que marcaron mi infancia y me abrieron la mente a disfrutar de todo tipo de propuestas musicales concebidas desde la pasión y la honestidad creativa... allá vamos.

 Algunos dicen que el rock contemporáneo se desarrolla a partir de la segunda mitad de los 60, los críticos comienzan a hablar de “rock” y de “pop” como géneros separados y diferenciados. La psicodelia da paso al rock progresivo, y este a su vez al sinfónico. El álbum conceptual pasa de ser tenían un compendio de canciones unidas por una excusa argumental global, como el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, a trabajos narrativos con una trama que se desarrollaba a través de las canciones del disco, de esto sabía mucho mi padre. Yo no soy, ni mucho menos, un experto en este asunto, pero tengo interiorizados muchos de aquello discos que escuchaba de pequeño, disfrutaba mucho escuchando a Rick Wakeman, imaginando aquellas grandilocuentes historias musicales sobre el Rey Arturo, Enrique VIII o el Viaje al centro de la tierra, era como vivir una novela musical. Pero por encima de todos me encantaba  un curioso y singular doble LP "Jeff Wayne´s Musical Version of The War of the Worlds" (1978), un álbum de rock progresivo-sinfónico, que al su vez es un "audiolibro", ya que abunda en extractos narrados de la novela de H. G. Wells de la que es adaptación.


  Aquel fascinante disco te transportaba literalmente a una invasión marciana en clave de Opera rock, yo no sabía ni papa de inglés y sin embargo imaginaba cada escena  (las fantásticas ilustraciones del disco ayudaban mucho) los diálogos dramáticos cobraban intensidad reforzados por las notas de temas instrumentales y vocales. Su artífice fue un astuto músico y productor británico (aunque nacido en USA) especializado en sintonías televisivas y jingles publicitarios llamado  Jeff Wayne (Nueva York, 1943), tal vez un infravalorado artista de corta discografía propia, tan sólo recordado por este álbum, una experimento extravagante y barroco (en momentos parece inspirarse en "El anillo del nibelungo" de Richard Wagner) convertido en verdadera obra de culto. El argumento, de sobra conocido, relata una invasión marciana (en Londres) a finales del siglo XIX, para lo que Wayne fichó a figuras de excepción, como los actores Richard Burton, David Essex o Julie Covington y músicos como Justin Hayward (The Moody Blues, otro día os hablo de ellos y del "mellotron"), Chris Thompson (Manfred Mann) o  Phil Lynnot (Thin Lizzy)... pero no voy a daros la brasa mas con detalles, aquí hemos venido a por una canción otoñal, pero ya me conocéis, no puedo contar algo sin dar mil detalles "esenciales" jeje.

  El álbum cuenta con momentos épicos de rock progresivo vocal sinfónico (bajo los cánones setenteros del rock "adulto" con ecos de Alan Parsons Project, Emerson Lake and Palmer, Rick Wakeman, Yes, y operas rock al estilo de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber) destacando  "The Eve of The War", "Thunder Child", "The Spirit of Man" y, para mi pricipalmente, "Forever Autumn" (Top 5 UK), una magnífica balada rock, amargo lamento por los seres queridos que se pierden en la guerra, en la inspirada voz de Justin Hayward, cuya melodía fue compuesta por Wayne en 1969, como fondo para un jingle publicitario de Lego, a la que Gary Osborne y Paul Vigrass pusieron letra para el cantante de Moody Blues, al que Jeff quería por que le había impactado "Nights In White Satin ".

  "Forever Autumn" es una hermosa balada pastoril sobre la pérdida, una canción de amor universal donde la vida será "siempre otoño". Para entenderla correctamente puede escucharse de dos formas, probablemente la mejor manera sea en el contexto narrativo del LP, pero funciona también como tema independiente, tanto es así que fue lanzado como single de Moody Blues en 1976, vendiendo más de 100.000 copias. No os doy mas la brasa, esta es mi canción de otoño, ahora que lo pienso, me gusta el otoño. Me gusta el olor de octubre, los colores y sentir un poco de aire en la cara. Noviembre... también, tal vez porque siempre que termina el verano nos imponemos nuevos retos y queremos hacer las cosas mejor... buen otoño!



miércoles, 28 de octubre de 2015

“Mr. Dieingly Sad”...Summer of 66


  
Los sesenta fueron unos años fascinantes social y culturalmente, una década en que se empiezan a constatar nuevos modelos y erradicar anquilosados conceptos. El mundo cambió del blanco y negro al color,la gente redescubrió los cómics como referente cultural para todas las edades, muchos vieron que el rock and roll no había sido una moda juvenil pasajera y había llegado para quedarse... también hubieron disturbios, guerras, luchas por derechos fundamentales... Hoy, con la debida perspectiva y profundidad histórica, podemos asimilar mejor lo ocurrido en esa década en occidente. pero no estamos aquí para sesudas disertaciones así que nos vamos a quedar con la icónica y nostálgica impronta Yankee, que a través de imágenes y sonidos ha conformado (a aquellos que no vivimos aquella década) el retrato nostálgico de unos años donde la juventud fue la piedra angular de los cambios... y vale ya, que me pongo espeso.

  Supongo que cada uno en su cabeza tiene un abanico distinto de iconos que forman su idea de los 60. Cada cual tendrá su colección de mitos, películas, imágenes, de canciones, con la que identifican la década dorada, muchos seguro que son comunes, como los Beatles, el asesinato de Kennedy, Woodstock, la guerra de Vietnam... Yo tengo varios 60's en mi cabeza, y cada uno tiene una banda sonora distinta. Entre los muchos ritmos que se acumulan en mi memoria hay un tema muy significativo (y no tan conocido) que últimamente me viene mucho a la cabeza que quiero recuperar y compartir con todos vosotros.

1966 fue el año de Simon & Garfunkel, de los Beatles, de los Monkees, de The Mamas & The Papas, pero sobre todo del "Pet Sounds" de los Beach Boys, estaba claro que el Rock  había dejado atrás su rebelde alarido para convertido en susurro con estilo. La British invasion lo cambió todo en USA, los grupos pop eran el futuro, ya fuese fusionando con el creciente Folk, con aires de Rythm and Blues, o con el sabor de las clásicas armonías vocales heredadas del doowop, en este último registro unos jóvenes de Nueva Jersey dejaron una perenne huella al verano de 1966. Liderados por el talentoso cantante, guitarrista y compositor, Don Ciccone, The Critters arrasaron ese año en los charts norteamericanos con su versión de “Younger Girl” (The Lovin' Spoonful) y con un tema propio de título ligeramente enigmático compuesto por Ciccone, “Mr. Dieingly Sad”.

  The Critters tenían la imagen perfecta de banda pop sesentera,  de pelo largo (pero no tanto), camisetas de rayas no demasiado excéntricas, pantalón de pitillo blanco, abrigos y chaquetas de inspiración británica, en definitiva correcto pero nada nuevo. Musicalmente tampoco eran especialmente destacables, armonías pop, claramente inspiradas en los sonidos de las incipientes bandad británicas, y un cierto aire californiano a lo Beach Boys. Entonces ¿por que lo petaron tanto ente la chavalada, especialmente las chicas, de aquel 1966? . Yo no sabría argumentarlo, era un tiempo raro, con la guerra de Vietnam como fondo argumental diario, junto a los disturbios por discriminación racial, la música fue un medio de rebeldía y denuncia, pero también una válvula de escape, y aquel verano miles de jóvenes norteamericanos escogieron una pausa relajada y bucólica con “Mr. Dieingly Sad”, perfecto ejemplo de suave (blandita) y formal vocalización (al estilo de"Willow Weep for Me" de Chad & Jeremy) , exquisita instrumentación y ambiente sereno... resultaba, simplemente, hermosa.

 The Critters desaparecieron tal y como llegaron, Vietnam, aquella distante guerra que desangraba a la juventud norteamericana se llevó a Ciccone junto a otros dos integrantes del combo a combatir por su bandera. Cuando el ejercito les devolvió su libertad (y sus melenas) el momento de The Critters había pasado, irremediablemente. Ciccone siguió componiendo y cantando junto a the Four Seasons y Tommy James & the Shondells... pero esa historia no es relevante, hoy nos quedamos con la inocencia, la poesía adolescente, el sonido limpio, suave, enfrentado al concepto psicodélico y dibujaba perfectamente esa fugaz ilusión que constituye la adolescencia... enjoy

miércoles, 21 de octubre de 2015

"If I can dream" ...Elvis vuelve...a la fuerza.





Elvis esta vivo amigos, y se ha ido a Londres a grabar con la Royal Philharmonic Orchestra...

La maquina de hacer dinero se ha puesto de nuevo en marcha, las discográficas saben que hay clásicos que nunca fallan, llenan sus bolsillos y si están muertos pues doblemente mejor, los mitos desparecidos dan mas beneficios y además no ponen pegas a nada. Lo malo del asunto es que los recopilatorios ya saturan (por mucho que remastericen o digitalicen el sonido), los discos "tributo a..." tienen un publico limitado y tampoco son la monda, las grabaciones inéditas a veces ni aparecen, y si lo hacen solo son pasto de los fanses mas exquisitos...por lo que hay que darle otra vuelta al asunto. Lo último ha sido las colaboraciones de ultratumba, se recoge un máster del artista (desaparecido) en cuestión y se le hace cantar con uno de los artistas de moda en el momento, y sin preguntar vía "ouija"...enfín,

  Esta macabra técnica, pasó a ser fórmula millonaria en 1992 cuando Natalie Cole ganó el Grammy con su Unforgettable, en el que canta a dúo con su padre Nat "King" Cole, nosotros lo hicimos (dos veces) con Nino Bravo ... pero también se ha perpetrado con Hendrix, Edith Piaf quien se acompañaba de Charles Aznavour (y muy bien, por cierto), John Lennon, Rocío Durcal... Esta vez le toca al Rey del Rock, que es un valor fijo cara a los regalos navideños.

El disco, titulado "If I can dream" (tema del que ya os contaré, y que cerró su legendario "68 comeback special"), saldrá a la venta el próximo 30 de octubre, 14 temas que según la discográfica, abarcan toda su carrera (lo dudo mucho amiguetes), dando a las canciones de Presley (como explica su viuda Priscila) "el acompañamiento grandilocuente que siempre quiso pero que sólo tuvo sus conciertos en Las Vegas en los años 1970". Es cierto, Elvis adoraba esa grandeza, ese drama, ese poder, de cantantes como Mario Lanza o Caruso, y los productores Don Reedman y Nick Patrick vieron el asunto, contactaron con Priscila y con frases "Elvis necesita una gran orquesta para complementar su asombrosa voz" o "Sus baladas tienen una base simple y eficaz, pero creemos que necesitan unos bonitos arreglos de cuerdas", la convencieron para llevar a cabo el proyecto.


 Elvis siempre quiso actuar en Europa, pero en aquel momento nadie sabía si controlar la seguridad de Presley en un entorno tan desconocido (¿?) era viable, así que nunca se concretó una gira Europea. Grabar en los míticos estudios Abbey Road fue la baza mas hábil, así agradecían al público británico su apoyo y cariño, y hermanaban los dos mitos de la música pop mas grandes del pasado siglo XX. Los 14 temas del disco no son para tirar cohetes, baladas y versiones escogidas por su idoneo acompañamiento orquestal "It's Now Or Never", "You've Lost That Loving Feeling", "Bridge Over Troubled Water", "Can't Help Falling In Love", "In The Ghetto", "How Great Thou Art", "An American Trilogy" y de regalo una James Bondiana interpretación del "Fever" a duo con el canadiense Michael Buble... no le tengo especial manía, pero no era necesario, bueno si por motivos comerciales, pero anda que no había donde elegir...

A partir de aquí nos venderán que Priscilla Presley cierra los ojos y se estremece escuchando la voz de su marido con la Royal Philharmonic Orchestra británica, que el trabajo de extraer la voz de Elvis de las grabaciones originales supuso miles de horas de minucioso trabajo, tecnología super moderna, mucho amor, mucho talento...no dudo nada de eso, pero (aunque lo compraré por que soy un frki coleccionista), no me emociona, ni excita nada del asunto en si.... sin embargo, aquí lo cuento, no vaya a ser que luego no sepáis que regalar en Navidad... la pregunta es  ¿le habría molado al Elvis...? quizás al Presley viejuno, tipo Raphael, pero no al de Hound Dog... y solo es mi opinión eh...


martes, 13 de octubre de 2015

The Cover: "Fever" (Trini Lopez, 1967)


   Debo reconocer que nunca le hice mucho caso, durante años, para mi, Trini López era un cantante yanqui de origen mexicano cuyos festivos temas eran fácilmente acompañables por las asincopadas palmas de nuestras madres, "La Bamba", "Lemon Tree", "If I Had a Hammer"... Le tomé cierto aprecio por ser uno de los doce prisioneros militares, condenados a muerte y reconvertidos en escuadrón suicida en una de mis películas favoritas "The Dirty Dozen" ("Doce del patíbulo" Robert Aldrich, 1967).

Durante bastante tiempo ahí quedo la cosa, Trini era un, digamos, discípulo, de la estela creada por Ritchie Valens al igual que Chris Montez o el puertorriqueño José Feliciano...cosas de la edad. Un día todo cambió, mas bien una canción lo cambió todo, si bien es cierto que López era un cantante de versiones y temas pop facilones, en apariencia algo destinado al verano y al público mas complaciente, aquello no ers del todo correcto. Su popularidad a mediado de los 60 fue tal que el fabricante de guitarras Gibson dedicaría dos modelos con su nombre, que inspirarían al guitarrista de Nirvana y Foo Fighters, para su la Dave Grohl ES-335... y es que Trini era un guitarrista enorme, que sabía conectar con el publico, hacer disfrutar y con un estilo muy personal repleto de los riffs mas sabrosos de la historia.

 Como es mi costumbre, me interesé por su origen, típica historia de origen humilde y trabajador de un barrio latino de Dallas, familia numerosa como buen mexicano, juventud entre la música y la calle metido en problemas hasta que su padre harto de reprenderlo verbal e incluso físicamente, decide regalarle una guitarra Gibson acústica para mantenerlo ocupado y alejarlo así de las malas compañías. Su fama sería tremenda a los dos lados del Atlántico, y en los directos estaba su mejor baza, su productor Don Costa lo sabía, por eso decide grabar en 1967 uno de sus mas emblemáticos trabajos "In London", un disco de estudio con puntual presencia de público que cores, silba, toca las palmas y da calor al asunto, tal vez el mejor corte del Lp fuese "That's What Makes The World Go Round", muy al estilo brit pop, sin embargo el tema que me hizo replantearme la figura de López fue su hipnótica interpretación del multiversionado "Fever", un impecable tema garage surf que hoy por hoy Tarantino incluiría en una de sus películas, acordes limpios, sonido potente y las ideas bien claras... os dejo con Trini...






Road to oblivion: Johnny "Guitar" Watson








  Johnny Watson como un "artista olvidado" es un tanto excesivo, pero lo cierto es que muy pocos sabrán de su extensa trayectoria profesional. Watson fue un músico (inicialmente Soul) extravagante, creativo y brillante. Pero desgraciadamente nunca logró el nivel de fama de las artista a quien influenció notablemente. Sus innovaciones estéticas, e incluso técnicas, inspiraron a toda una generación de guitarristas, Eric Clapton,  Frank Zappa, Stevie Ray Vaughan o Joe Satriani reconocen ser deudores del de Texas, otros como Prince, Rick James, Steve Miller o Etta James también se declaran deudores en parte de Watson.
Denominar a

Como en todos estos casos siempre hay una historia detrás, Johnny viene de familia eclesiástica, de ahí viene su inicial formación, y finalmente acabaría metido en líos de drogas....entre medias tocaría con Little Richard, Larry Williams, Johnny Otis, Sam Cooke, Herb Alpert...  John Watson se ganó un nombre en el circuito R&B de la Costa Oeste a principios de los 50, era conocido como John Watson, hasta que en 1954 vio el mítico filme de Nicholas Ray, "Johnny Guitar" ...y así nació un nuevo nombre artístico. Su carrera se extiende cinco décadas, de comienzo prometedor, su obra posterior como artista funk y rhythm and blues fue mucho menos impresionante, pero sí reconocida y apreciada por la industria (quizás no tanto por el público habituado al consumo fácil y popular)...

Fue justo en ese 1954 cuando se marca uno de los temas eléctricos mas innovadores, atrevidos e incluso proféticos, de la historia, "Space Guitar" ocupa un puesto destacado en la (innecesaria) polémica sobre los pioneros de la distorsión, el fuzz, feedback... enfín, no voy a entrar en esto, hace tiempo lo intenté y me perdí entre términos y citas históricas. En cualquier caso aqui lo dejo, era el año 1954, triunfaban Perry Como, Frank Sinatra, Doris Day o Bill Haley...y aquí el maestro a su bola con la guitarra, es cuanto menos, mencionable... yo que sé, tal vez era familia de Marty McFly!!!




martes, 15 de abril de 2014

"Canciones Malditas "...segunda parte



Aquella mañana parecía augurar otra monótona semana en la Cleveland Elementary School, en San Diego (California), un lunes más, pero aquel 29 de Enero de 1979, un espíritu atormentado e incomprendido decidió que había llegado el momento de hacerse oír. Brenda Ann Spencer no tenía muchos amigos, a sus 16 años lo que le gustaba eran las armas, y tenía buena puntería, esas navidades su padre (un maltratador que le había destrozado la vida a base de abusos y vejaciones) le había regalado un rifle semiautomático, y Brenda pensó que era un buen día para probarlo. Sentada tras su ventana, comenzó a disparar a los alumnos que entraban en la escuela frente a su casa, aquello le divertía, reía mientras apretaba el gatillo una y otra vez. Alcanzó a 8 niños, el director de la escuela (Burton Wragg) y el guarda Mike Suchar intentaron proteger a los pequeños y lo pagaron con sus vidas. Al llegar la policía, los recibió a balazos, hiriendo a uno de los agentes. Atrincherada en su casa, la negociación duró más de seis horas, aquel acontecimiento mantuvo en vilo a la población estadounidense, que seguía el triste acontecimiento a través de la televisión. Cuando finalmente salió de su casa, esposada y escoltada por dos agentes, un periodista le preguntó por sus razones para tal acto, Brenda, serena y con una terrible frialdad, se detuvo y respondió: " Estaba probando mi rifle, eso es todo, sólo fue por diversión...además, no me gustan los lunes"...

Ese mismo día, el músico irlandés, Bob Geldof se encontraba en Atlanta, en una gira de promoción para dar a conocer a los americanos el trabajo de su banda The Boomtown Rats, un año antes habían llegado al número 1 en U.K. con "Rat Trap". El caso es que la noticia, y la falta de remordimiento de la joven impactó en el artista británico, que decidió volar hasta Los Angeles para reunirse con su banda y ponerse a trabajar en una canción, un tema crítico sobre el acomodado estilo de vida de la sociedad globalizada, que, en algunos casos, tienen consecuencias extemadamente trágicas. Con cierta influencia Jamaicana, un potente piano y un especial énfasis en la frase principal, nace uno de los temas mas conocidos de la década de los 80..."I Don't Like Mondays". El tema tuvo serios problemas para ser emitido en los USA, demasiados sensibles a que una banda británica cantara sobre un día tan terrible para ellos, aún así fue un rotundo hit, aunque muchos desconocieran el verdadero trasfondo del tema, y ¿quien no ha cantado este tema uno de esos espesos lunes?...



Era viernes, 22 de noviembre de 1963, cuando Lee Harvey Oswald, decidió (sólo o, según algunas teorías, con ayuda de alguien) acabar con la vida del trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, apostado tral la ventana de un almacen de Plaza Dealey, en Dallas, cumple su funesto propósito con un rifle con mira telescópica. Posiblemente, aquel acontecimiento fue el más impactante para la población estadounidense durante varias décadas, una herida difícil de cerrar, y que hizo correr ríos de tinta, y por supuesto, inspiró cientos de canciones, cada una con su propio mensaje. Pero aquellos días fueron especialmente trágicos para un músico de Nashville llamado Bobby Hebb. Hijo de dos músicos ciegos, Bobby pasó su infancia y juventud cantando y tocando junto a su hermano Harold, les iban bien las cosas, se codeaban con gente como Bo Didley o Chet Atkins. Pero un día después del asesinato del Presidente norteamericano, Harold fue asesinado en un night-club de su ciudad natal. Consternado por tanta violencia, cayó en una brutal depresión, aunque finalmente decidió buscar un sentido a tal locura, y lo hizo a su manera, con música. Así que Bobby Hebb decidió escribir un canto a la vida, una llamada a los nuevos (mejores) tiempos, una canción sensible y optimista, un canto a la esperanza y al amor. "Sunny" fue presentada en 1966 mientras acompañaba a Los Beatles en una de sus giras americanas, el tema llegó rápidamente a lo más alto de las listas, "robando" ligeramente el público a los cuatro de Liverpool. Sin embargo, y a pesar de que Hebb, compuso muchos y grandes temas, sólo se le recuerda por este precioso himno, una de las canciones más hermosas que se han escrito, a pesar de su triste trasfondo...



Peter Fechter tenía 18 años, trabajaba como obrero de la construcción en la República Democrática Alemana, y no era feliz, su sueño era escapar. Un año antes, el levantamiento del muro que dividía las "dos alemanias", había hecho que la situación fuese cada vez más tensa y difícil. Así que el 17 de agosto de 1962, Peter decide, junto a su amigo Helmut Kulbeik, esconderse en un taller de carpintería, ubicado cerca del muro, desde allí podían observar los movimientos de los guardias y así, aprovechando un descuido, saltan desde una de las ventanas, cruzando hasta "el corredor de la muerte" (la franja entre el muro y otro paralelo que se estaba empezando a construir), comienzan a trepar por el muro en busca de su libertad. Sin embargo, los guardias se percataron del movimiento y comenzaron a disparar, Kulbeik, con más suerte que pericia, consigue cruzar al otro lado, sin embargo, Fechter es alcanzado en la pelvis, cayendo en tierra de nadie, a la vista de cientos de testigos de ambos lados, incluidos algunos periodistas, a pesar de sus gritos, no recibió ayuda alguna. Peter murió desangrado ante la vista (y la vergüenza) de todos, tras una hora de agonía. Su muerte (la primera del muro de Berlín) se convirtió en un símbolo de la libertad, manifestaciones desde ambos lados utilizaron su nombre como estandarte, una cruz fue puesta en su honor en un punto cerca del lado occidental donde cayó...

A finales de los 60, en una España que también soñaba una libertad, Luis Armenteros y Pablo Herrero (Los Relámpagos) deciden componer un tema inspirándose en este trágico suceso, y trasmitir el ansia de libertad en forma de canción. (debo decir que estos datos son difíciles de corroborar, y que la letra está sujeta a miles de interpretaciones, pero comprobaréis que despes de leer esto, la letra cobra un gran sentido). El artista escogido para interpretar el tema fue una incipiente estrella de la música, una de las mejores voces que ha tenido nuestro país, el valenciano Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo. En 1971, y tras una exitosa gira por Latinoamérica, regresa a España para grabar un nuevo disco, "Mi tierra" (1972), con el que se sitúa en el número uno de ventas gracias a "Libre", la optimista exaltación de la libertad que, rápidamente, también es adoptada como himno por algunos regímenes Latinoamericanos...

Y con este tema, acabamos este macabro repaso a las canciones malditas, hoy dedicado a las que fueron inspiradas por trágicos sucesos, espero no haber parecido macabro o frívolo, y que disfrutéis de estos temas por lo que son, grandes canciones, y dejad sus razones como anecdóticas y curiosas... Un saludo!


Els Cinc Xics (Valencia Rockera)





Los años sesenta fueron, en general, un escenario temporal en el que eclosionaban nuevas corrientes artísticas, eran tiempos de cambios, arte, literatura, cine y música buscaban nuevos lenguajes, mas comprometidos, mas libres. El Rock se convirtió en el principal referente sonoro de los jóvenes de medio mundo, y a pesar de nuestra "especial" situación política, en España también bebimos de esos aires renovadores y pretendidamente rebeldes. Por lógica centralización Madrid se convirtió en el principal foco de actividad musical del momento, muy de cerca le seguía Barcelona, puerta hacia la libre Europa, con inmejorables accesos a las novedades discográficas gracias a sus conexiones por tierra mar y aire. El resto de comunidades jugaban en desventaja, las bandas que surgían debían de emigrar, hacer los "madriles", si querían tener algo de repercusión a nivel nacional. Pero surgió un tercer punto geográfico que producía grupos de calidad, con un circuito propio de actuaciones de prestigio, una tierra de gran tradición musical y festera, evidentemente os hablo de mi tierra, Valencia. La capital del Turia contaba con populares sesiones dominicales de Rock, importantes salas de directo, festivales veraniegos, actuaciones de primer nivel durante las fiestas Falleras, pero sobre todo, los músicos valencianos contaron con el empuje del locutor (y leyenda en la radiodifusión valenciana), Enrique Ginés (Discomoder) quien desde las ondas, potenció que nombres como Los Milos, Los Top Son, (por supuesto) Bruno Lomas, o Los Pantalones Azules, resonaran a nivel nacional, proyectando a nuestros artistas fuera de nuestras pequeñas fronteras mediterráneas...

 Recordemos que a pesar de todo, eran tiempos en los que había que andarse con ojo con según que cosas, levantar la voz tenía sus riesgos, por lo que muchos jóvenes abrazaron el Rock'n'Roll como un vehículo, cuyo espíritu transgresor codificaba en rasgueos de guitarra y solos de batería, aquello que no se podía decir con palabras. La chavalada comparte sus inquietudes en espacios esenciales como el Club Universitario de Valencia, de entre las aulas universitarias surgen decenas de formaciones rockeras, pero el rock nunca fue elitista, no llegó para segregar, sino para unir. En los barrios mas humildes hierve el mismo espíritu renovador y rebelde, como en el marinero barrio de El Cabanyal, un histórico núcleo de casas de pescadores (la mayoría de dos o tres alturas, del siglo XIX, construido sobre las antiguas barracas marineras que discurrían paralelas al mar). Es en este contexto donde cinco chavales con intereses comunes deciden unir sus fuerzas para tocar Rock, José Manuel Ballester (cantante), Antonio Pizá (guitarra), Vicente Gay (bajo y saxo), Ramón Asensio (batería) y José Llusar (teclados) surgen en 1965 bajo el nombre de Els 5 Xics (Los 5 Chicos). Su principal referente es el Rock norteamericano, pero también el Beat británico y el Rhythm and Blues, su estilo es tosco, garagero y seminal, curtido a base de modestos bailes dominicales de barrio. Su debut profesional sucede en el desaparecido Teatro Ruzafa, donde ganan el primer premio en un festival de conjuntos noveles. Este galardón les abre las puestas de las salas mas prestigiosas de la provincia, y pronto su nombre es sinónimo de rock puntero y prometedor...



En 1967 consiguen firmar un contrato discográfico con el modesto sello Sesión, para su primer single apuestan por un tema propio, “Tiene los Ojos Azules” (Sesión, 1967), le sigue “El Chimpancé”, un simpático baile al estilo "Mashed potato", el "Twist", o el "Hully Gully", pero ambientado en su propio barrio, y se suman a la ola del flamenco-pop con "Española bonita", singles de mediana calidad, pero que consiguen alta aceptación en su ciudad, sin embargo no consiguen ni acercarse al público de otras provincias. Sin embargo la cantidad de discos que venden en Valencia llama la atención de EMI, quien los ficha a principios del 68 para su filial Regal. La banda se marcha a Barcelona para grabar, el sello les concede cierta libertad para elegir su repertorio, pero las sesiones de grabación sucederán durante los días que dejen libres las estrellas de primera fila de EMI, sin ataduras, la banda evoluciona y crea temas poco comerciales pero de calidad como "El árbol del pan" o "El hombre gris", en las que se incorpora al combo el organista Bernardo Adam Ferrer. Cuando regresan a Valencia ni siquiera saben que singles van a ser publicados, ya que esa decisión queda en manos de la discográfica. Pero los de Regal saben lo que se hacen, ahora els 5 xics son siete, al nuevo organista le suman otro saxo y el sonido de su nuevo single es mucho mas compacto, "La otra tarde" es su debut con Regal, una balada típica con un omnipresente teclado y con un Jose Manuel mucho mas seguro vocalmente. Su cara B es todo un desafío, una impecable y magnífica versión de un potente Rhythm'n'Blues, "Raising your hand", compuesta por Steve Cropper, y Eddie Floyd, para este último. Interpretado en su idioma original, con un magnífico ritmo medio, riff en los metales... y mucho Soul al estilo Stax, un tema que injustamente pasó sin pena ni gloria y que marcaba un nivel muy superior a otras bandas contemporáneas. Atentos que es bestial:



También publican un single en su lengua vernácula, "Quan un home vol una dona", una curiosa y digna versión en valenciano del clásico "When a man loves a woman" de Percy Sledge, que amplía aún mas su popularidad en casa. Luego los anteriormente citados "El árbol del pan" y "El hombre gris", un single raro y atractivo a partes iguales, arreglos exquisitos entre la psicodélia y la balada pop, cambios melódicos y rítmicos muy marcados y unas letras casi místicas. Els cinc xics son proclamados por votación popular en una emblemática emisora como el mejor grupo valenciano del momento, su estilo es ahora un pop con ciertas influencias del soul y la psicodelia. Su difusión se extiende al resto del territorio nacional, nunca llegan a impactar en exceso, aunque sí consiguen cierta popularidad en la cornisa cantábrica, principalmente en Bilbao, donde por mor del destino, el mánager de Mocedades les ofrece un intercambio para que sus chicos actúen en Valencia y Els 5 Xics en el norte. A principios del 71 cambian de discográfica, bueno mas bien los de Regal buscan otro tipo de producto y endosan a la banda a Unic, donde intentan convertirlos en un grupo festivalero de canción del verano, al estilo de Formula V y Los Diablos, los chicos afrontan el nuevo reto con oficio, honestidad y profesionalidad, pero su fama y calidad va en declive hasta que en 1976 acaban sus grabaciones, separándose sin hacer ruido antes de comenzar la siguiente década.

Otra de esas olvidadas bandas a reivindicar, sin una trayectoria impactante, pero parte fundamental de la evolución y la historia de nuestra música pop, para despedirles os dejo con "Soy muy hombre", en mi opinión una de las mejores versiones jamas perpetradas del temazo "I'm a man" de The Spencer Davis Group. Atentos a la estupenda intro, la instrumentación, la batería, la parte vocal y la estupenda letra (no se acredita de quien es la "personal" adaptación). Tremendos...recordar que eran de aquí, de Valencia, tal vez si hubiesen sido de Chicago o California les habría ido de otro modo... ¿no?

jueves, 3 de abril de 2014

Vinilos de Oro: "Natural"



 Que no se asuste nadie, voy a hablaros de Juan Pardo. Es posible que después de este anuncio alguno empiece a notar picores, sudor frío o taquicardia... otros, de mente mas abierta y acostumbrados a mis propuestas musicales, se dejaran llevar a ver que pasa, y un último grupo (estos serán los menos me temo) les habrá dado un pequeño vuelco el corazón al intuir de lo que les vamos a hablar hoy. Antes que nada debo poneros en antecedentes, escucho a Juan Pardo desde que tengo uso de razón, mi padre fue posiblemente uno de sus mayores fans (un disco suyo era un regalo muy socorrido y acertado para las navidades), por lo que en mi casa su música y su voz van irremediablemente asociados al recuerdo de mi padre... pero no creáis que me estoy poniendo sensiblero, no traigo a Juan Pardo a Grafistántaneas por eso, aquellos discos de mi infancia me hicieron conocer al artista, pero aquellas canciones eran de mi padre, nunca conectaron conmigo, y ahí quedó la cosa. Con el tiempo (y algo de nostalgia) volví a interesarme por su figura, posiblemente el recuerdo mayoritario sea el del Juan de los 80, un cantante de canciones ligeras modernillas, chaqueta azul marino con botones dorados, camisas rosas, coros de niños y legión de jubilautas al fondo... algo que no se ajustaba en absoluto al sonido de los singles que recordaba poner una y otra vez en aquel plato con ampli de bombillas. Es entonces cuando (re)descubrí un artista esencial, injustamente etiquetado, un pionero del pop cuya verdadera importancia ha quedado ensombrecida por su etapa mas populachera (aunque supongo que mas rentable también), un artista cuyo momento cumbre debe situarse entre el 71 y el 76, cuando su talento y evolución dieron como resultado un buen puñado de discos impecables, entre los que debo destacar uno que nunca estuvo entre la colección de mi padre, una verdadera joya a medio camino entre el cantautor acústico, el folk, y el misticismo pop... y completamente en inglés... España, año 1972...

A principios de los 70 Juan Pardo todavía era un cantante con conexiones pop, lejos quedaba aquel 1962 cuando mereció el premio al "mejor rocker español del año", con versiones como "Whole lot of a shakin' going on", de Jerry Lee o "La bamba", luego llegaron Los Pekenikes (aún un grupo vocal, donde el director artístico de la compañía comentaba sobre él en estos términos: "Mira, volved a llamar a Junior. Ese chico que habéis traído no sirve para cantante y jamás hará carrera", poco después coincidiría con el filipino en Los Brincos, para unirse como dúo como Juan y Junior, donde comenzó a destacar como compositor e intérprete de un eficaz pop clásico, con grandes armonías vocales y arreglos orquestales, con temas como "Tiempo de amor", "En San Juan", "Nos falta fe", "La caza", "Anduriña" (tema favorito de Picasso, gracias al cual tuvieron la oportunidad de conocerse en Francia), "Tres dias" o "Nada". En 1969, tras un desencuentro con Junior decide emprender una carrera como solista, en ese momento se destapa un nuevo Juan Pardo, arriesgado, innovador y sin la imperiosa necesidad de cumplir con los compases de la melodía. Su primer single hace temblar a los directivos de Zafiro, un tema de siete minutos (cuando en  en aquella época ninguno sobrepasaba los tres o tres minutos y medio), y encima compuesto en gallego. Desconfiados, le presionaron fuertemente, pero Juan no cedía, al final le convencieron sobre lanzar una versión en castellano a la misma vez que la original, Zafiro-Novola, que no lo veía nada claro, sacó por su cuenta solo la versión en castellano y sin avisar (que por cierto fue un inesperado éxito), hubieron discursiones, desencuentros, enfados, y finalmente se lanzó la otra... pero Juan se negó a cantar nunca mas en la versión elegida por Zafiro y en sus conciertos sólo la interpretaría en galego...pero volvamos a "Natural" que me estoy perdiendo, y no quiero liaros...



El inicio de los 70 fueron tiempos de cambio para el pop español, muchas de aquellas punteras bandas de los 60 veían como sus cantantes se "independizaban" e iniciaban su andadura como solistas. Juan Pardo debuta con "Soledades" un disco irregular, formal y melancólico a veces, con momentos memorables como la enérgica  “Quise por querer”, aunque también peñazos como "Eva", una inaguantable letanía sentimental de siete minutos, o "Noreen" tema con el que Juan parece avisar de cuales son sus intenciones inmediatas. Parecía que el artista sufría de una personalidad múltiple, por un lado el comercial casposillo, por otro el cantautor optimista, el proto trobador de las aldeas, y el moderno artista pop. En esta última faceta, Pardo intenta abrir el mercado anglosajón, compone y canta en inglés con una marcada influencia del pop británico del momento (faceta que explotó apadrinando a la cantante británica Andee Sylver). En aquel momento Juan, posiblemente en una etapa mística, decide apostar por algo diferente, una evolución en su forma de componer, sentir y hacer, en sus propias palabras: "un volver a las raíces puras de la composición, una guitarra con el acompañamiento de otras guitarras, órgano, bajo y batería, y hacer las canciones en su base mínima, que no tuviesen demasiado adorno. Y ahí nació el concepto de "Natural". Pop y Folk se unen en este disco, un gran trabajo, canciones desnudas, casi un antecesor del "unplugged",  una producción que puedes poner perfectamente junto al " Teaser And The Firecat" de Cat Stevens, o el "Sunshine Superman" de Donovan.



 Editado en el sello Erika, del que Juan era copropietario, "Natural" se graba en los estudios Trident de Londres, con Andee Silver en los coros y Chris Spedding (Roxy Music) como guitarrista principal, Clem Catini (The Tornados) a la batería, y el director de orquesta Colin Green. Posiblemente hoy pueda considerarse este disco como una rareza, poco nombrado y que nunca se incluye entre los recopilatorios del artista, y es que, a pesar de la buena acogida de la crítica, "Natural" no funcionó nada bien en el mercado, el público no supo digerir que de repente, un cantante que compone y canta en castellano y gallego, se pusiera a cantar en inglés unos temas tan "intensos". "Natural" se coloco en el número uno de ventas gracias a los elogios de la prensa, pero no aguantó mucho el tirón y se fue diluyendo tras los temas de Nino Bravo, Jeanette, Camilo Sexto, o Formula V (estos dos últimos deben algunos de sus éxitos a Pardo). "Natural" puede entenderse como un álbum conceptual que evidenciaba las influencias del rock, country y folk del compositor, tanto es así que Pardo no permitió que se editaran singles del disco, el disco debía convertirse en una experiencia completa. El tema que le da nombre es excelente  (en sus dos versiones), hubo una versión en español, mucho mas rítmica que sirvió como fondo para un spot de trinaranjus (Juan hizo diversos trabajos en publicidad), el resto del disco deambula en la misma línea, temas elegantes con cierto aire introspectivo, pero sin el trascendentalismo filosófico de otros artistas de la época,  "Where is Love", “Hiroshima”, "Count on me" o "Come Back"  valen una escucha por si solas.



 Durante la promoción,los de CBS le invitaron a una cena en Londres, allí se encontraba Juan, sentado entre Tony Bennett y Matt Monro, hablaron de su disco, George Martin se interesó por el, esa misma noche se lo hizo llegar, su (anecdótica) respuesta fue inmediata y, según cuenta el artista, en un tono sincero: “Fantástico, me gustó muchísimo, creo que tienes un camino estupendo. Si alguna vez necesitas algo, llámame”. Con "Natural" Juan comienza una trilogía inglesa que se completa con "My Guitar" (1973) y "Conversations with myself" (1974), donde experimenta con el Country y el rock sureño, siempre desde un pop suave, este último, aunque mas flojo se convierte en su mayor éxito, su single en castellano ("Conversaciones conmigo mismo") se coloca en el numero uno de ventas (para mi es un tema impresionante) durante doce semanas, entre el 28 de septiembre y el 14 de diciembre, en ese momento Juan entiende que el círculo estaba cerrado, y era hora de cambiar de rumbo.

Es muy probable que hoy ya nadie recuerde la razón por el que "Natural" fuese un disco tan especial, yo tenía un añito cuando salió al mercado, no lo viví, pero recordar que estábamos en 1972, nadie en España hacía nada parecido musicalmente, al menos para el gran público (a nivel, digamos, underground, gente como Smash estaban alentándose décadas con su concepto sonoro). "Natural" es uno de los mejores discos de la dilatada carrera del cantante gallego (aunque nacido en Palma de Mallorca), es posible que algunos piensen que este disco no ha soportado bien el paso del tiempo, es su problema, ya lo aviso, en cuestiones musicales el tiempo no es un factor que reste, en mi opinión es todo lo contrario, en los trabajos honestos y de calidad, siempre suma. Además, durante esa época Juan no se limitó a sus discos y conciertos, mientras tanto ayudaba a alcanzar el estrellato a un buen puñado de artistas como Camilo Sesto, los Pecos, Andrés do Barro, Massiel, Manolo Galván, Nuestro Pequeño Mundo, Maruja Garrido, Daniel Velázquez, The Casuals, Andee Silver, Juan Erasmo Mochi, Luis Gardey, Los Mismos, La Zarzamora, Marisol, Miguel Ríos, Juan Camacho...etc. El Juan Pardo que me gusta es el anterior a los 80 (nunca he entendido por que de repente se reivindican  como "modernas"  figuras como Raphael  o Rocio Durcal, mientras se dejan atrás otras mucho mas influyentes e importantes), en aquel momento  Juan era nuestro Paul McCartney, compositor, productor implicado, innovador, con una gran visión comercial, posiblemente empalagoso y amable en exceso, con predilección por los cambios de ritmos y con unos arreglos que siempre me recuerdan al Beatle (salvando las distancias, o sin salvarlas). Ahora si que reconozco dejarme llevar por una simpatía arraigada en mis recuerdos, y que algunos de estos temas de Pardo, en el fondo ya presagiaban el futuro camino del artista, en cualquier caso que "Natural" (My Guitar", ó "Conversations with myself")  sean discos de Juan Pardo no debe de intimidaros, dejar atrás los prejuicios (yo tampoco simpatizo en exceso con el Pardo de los 80), escuchen este último tema que le da título y sumérjanse en este sonido "Natural", una propuesta que hay que paladear despacio... háganme caso y disfrútenla sin mas prejuicios...




viernes, 28 de marzo de 2014

Borrowed Songs (by the Beatles) (4)

John Lennon lo resumía años después: "Cuando Brian murió, supe que ahí se acababa todo...".

George Harrison y Mary Hopkin
 Brian Epstein falleció de sobredosis (accidental, dicen) de barbitúricos, el 27 de agosto de 1967, el mismo fin de semana en que los Beatles conocieron en Gales al Maharishi Mahesh Yogi, que paradoja...finalizaba una etapa, comenzaba otra. Un visionario promotor, decisivo en el auge y universalización de los Beatles, y del pop británico en general. Relativamente olvidado (ni siquiera tiene un hueco en el Salón de la Fama del Rock and Roll), gestionó eficazmente el mayor fenómeno musical de todos los tiempos, incluso ayudó a fundar la compañía que posteriormente se convertiría en Apple Corps, su muerte no fue el caos, pero se le pareció bastante.
 Seguramente la segunda etapa de canciones "prestadas" deba de comenzarse en el 68, (aunque a nivel discográfico me gusta mas enmarcarla en el 66) donde sus composiciones comienzan a estar marcadas por diversos condicionantes, la presencia de las drogas, el agotamiento de la banda, sus rupturas internas...(no es un análisis ortodoxo, sólo una manera de poder organizar estos posts, así que no me repliquéis con datos y fechas..) un largo etcétera que les había llevado a abandonar las armonías bocales y los ritmos beat, en una introspectiva búsqueda de madurez, un tira y afloja interno, entre conciencia social, complacencia pop, evolución musical, experimentación, y algo del ego henchido del triunfador. Aunque como directivos de una compañía discográfica, su labor de tutelar e impulsar los artistas de su sello les obliga a implicarse a un nuevo nivel, algo que solía hacer siempre Epstein, un nuevo reto que hace tambalearse mas aún el núcleo Beatle...


El primer proyecto de Apple Corps (bajo la división de Apple Films) fue la película Magical Mystery Tour, proyecto fallido de Paul McCartney para mantener la banda unida, limar asperezas y crear buenrollismo. Nada de eso pasó, así que cada uno volvió a sus cosas, entre ellas, involucrarse en las sesiones de grabación de los artistas de su sello discográfico. Durante su primer año, Apple Records y Apple Publishing firmaron con varios artistas notables como James Taylor, Billy Preston, el virtuoso del sitar Ravi Shankar (padre de Norah Johnes), John Tavener,... aunque su primer fichaje fue una apuesta por una desconocida banda con potencial, que habían pasado inadvertidos entre 1965 y 1967 con el nombre de The Iveys. Los cuatro Beatles, que en aquel momento casi nunca estaba de acuerdo en nada, si coincidieron en que Badfinger (que así se llamaron cuando ficharon por Apple) lo tenían todo para triunfar. Posiblemente, para ser justos con su talento y su triste y deprimente historia, exprimidos, masticados, digeridos y regurgitados por la industria discogáfica, Badfinger merezcan un post aparte (quien sabe, tal vez en otra ocasión), hoy nos conformaremos con unas pinceladas. Una vez en Apple, Badfinger dieron buena cuenta de sus dotes compositivas en su primer single "Maybe Tomorrow". No hay ni que decir que fue Paul McCartney (un tanto marimandona), quien decidió tutearles. Paul había grabado una demo de una de sus composiciones mientras esperaba a sus colegas en Abbey Road (lo hizo todo, las voces, piano, batería, bajo, maracas...), sabía que era un buen tema, pero no encajaba en los Beatles, así que vio en Badfinger la opción perfecta para su nuevo tema. Les cedió "Come an Get it", pero les puso una condición, debían de grabarla igual a la maqueta que él había hecho, sin hacer cambios ni florituras (finalmente sólo rebajaron el tempo). El resultado fue todo un éxito, un millón de copias vendidas, top4 en las listas británicas y 7 en Billboard.. "Come And Get It" apareció incluido en la BSO de la película The Magic Christian protagonizada por Peter Sellers,un trabajo que Rolling Stone definió como “una buena forma de limpiar el aire después del paso de Led Zeppelin"...fue el principio de los "nuevos Beatles", Badfinger, peleles de McCartney y marionetas del destino pop...una lástima...otro día os lo cuento...



 Jackie Lomax había sido uno de los pioneros del Merseybeat, a principios de los 60 solía tocar en The Cavern junto a su banda The Undertakers, allí conoció a John, Paul, George y Ringo. cuando el éxito le volvió la espalda decidió probar suerte en solitario, hizo algo con CBS que nunca vio la luz, así que a finales de esa misma década, al recibir una llamada de su amigo Harrison interesándose por él, no lo dudó ni un momento y aceptó encantado el mecenazgo de su camarada. En 1968, en Rishikesh, India, tras una de las clases del Maharishi sobre los beneficios de la meditación, George concibió "Sour Milk Sea" con la intención de que formara parte del White Album de los beatles, sin embargo fue descartada por el resto de sus compañeros de banda. Al fichar a Lomax le ofrecieron de inmediato el tema de George, y al tratarse de un viejo amigo, decidieron implicarse en la grabación el propio Harrison, su amigo Eric Clapton, Paul McCartney, Ringo Starr y Nicky Hopkins. El tema fue bien acogido por la crítica, demostraba la madurez compositiva de Harrison en el ocaso de los Beatles, las emisoras de radio la pinchaban con frecuencia, sin embargo no fue el hit que Apple esperaba, un sonoro fracaso comercial que Lomax no conseguiría remontar, hasta grabó un single con Paul McCartney en una sesión la noche antes de casarse con Linda, usando a todos sus músicos… pero nada. Parecía que Apple estaba gafado, y sus músicos destinados al fracaso, una lástima, por que Jackie tenía voz y distinción para ser una baza ganadora...



 El "fracaso" del single de Jackie Lomax fue propiciado por la comparativa con el extraordinario éxito de los anteriores lanzamientos de Apple, “Hey Jude” de los Beatles y “Those Were The Days” de Mary Hopkin se alternaban en el número 1 a finales del 68, Mary fue una de las protegidas favoritas de Paul, su relación fue muy fructífera y duradera, se volcó en la joven galesa desde el día en que la modelo Twiggy se la recomendara tras verla en un concurso de talentos televisivo (Oportunity Knocks, que lo ganó por cierto cantando "Turn Turn Turn" de los Byrds). Para su debut en Apple, Paul le ofreció "Those were the days", una adaptación al inglés de una melancólica balada gitana, un tema popular ruso ("Дорогой длинною") que había tenido relativo éxito entre los artistas folk de principios de los 60, que los Moody blues había rechazado grabar en 1966. Adaptado a la preciosa y vibrante voz de la Hopkin, el tema fue un rotundo éxito, que la colocó en la cima del éxito, en ese momento McCartney decide ofrecerle un tema a su medida. Así surge "Goodbye", una canción compuesta deprisa a principios del 69, para aprovechar el tirón del éxito inicial de la artista. Para acelerar el proceso de aprendizaje, Paul le grabó la canción a Mary en una cinta casera, los arreglo orquestales fueron a cargo de Richard Hewson , que también había orquestado "Those Were the Days". El resultado fue otro éxito masivo, Paul se volcó en la promoción, en su primera rueda de prensa Mary fue acompañada por el Beatle, su esposa Linda, y para arroparla llevó también a Donovan, Eric Clapton, y a Jimi Hendrix. El single cosechó triunfos en toda Europa, y se colocó en el nº 2 del Reino Unido (tras "Get Back", otra composición de McCartney). Una preciosa balada, muy del tono de otros trabajos de Paul en aquel momento ("I Will", "Mother Nature's Son") que perfectamente podría haberse incluido en el White Album de los Fab Four...

jueves, 13 de marzo de 2014

Borrowed Songs (by the Beatles) (3)


Tommy Quickly y Billy J. Kramer


Podríamos decir que, en lo referente a canciones Beatles cedidas a otros artistas, existen dos etapas bien diferenciadas, en la primera, estimulados principalmente por el interés crematístico de Brian Epstein y, por que no decirlo, por McCartney, subido a la ola del éxito y con una ambición desmedida por dejar su huella en la historia del pop (Lennon compartía en parte esa necesidad, pero su desilusión llegó pronto, y cambió su visión del asunto, y con ello sus prioridades). La segunda, que por razones evidentes me gusta enmarcarla en la creación del sello Apple, la abordaremos mas tarde, antes debemos hacer un último repaso a las canciones compuestas para otros artistas en el auge de la beatlemania, marcados por el estilo que hizo popular a los fab-four en sus inicios, un sonido fácilmente identificable, respaldado por un éxito masivo, codiciado por la industria e imitado por muchos de sus coetáneos, eso sí, con los matices de la evolución propia de Lennon y McCartney, y el aporte personal del artista al que iba destinado, comencemos...

 Paul siempre fue el Pigmalión Beatle mas activo, prestaba y componía sin parar en un afán desmedido de gloria pop, Lennon le seguía de cerca, al menos al comienzo, pero su perfeccionismo y su constante evolución le hacía ser mucho mas cauto con sus temas, y con la gente a la que se los cedía, por eso se volcó con Billy J. Kramer. Habitualmente Brian Epstein solía rescatar descartes de los Beatles para ofrecerlos a sus protegidos. Billy solía llevarse las mejores partituras, y antes de publicarlas solía consultar con Lennon sobre el resultado, tomaba muy en serio la opinión de su "mentor". Así que cuando le mostró su versión de “One and one is two”, un tema de McCartney que nunca dio la talla para los Fab-four, John le dijo: "Billy, amigo, publica este sencillo y tu carrera musical se habrá acabado". Por supuesto Kramer le hizo caso. Pero Epstein no quería desaprovechar ni una sola nota de sus chicos así que se la ofreció a los Fourmost, pero a Brian O'Hara, líder del cuarteto, le pareció simplona y no perdió tiempo ni en grabar una prueba. El tema parecía destinado al olvido, pero un desconocido grupo sudafricano, con cierto éxito en Rhodesia,  afincado en Liverpool y con ganas de hacerse un hueco en las listas de éxito europeas, the Strangers with Mike Shannon  aceptaron encantados el tema, a sabiendas que un "Lennon/McCartney" siempre les abriría muchas puertas. Pero no fue así, su repercusión fue casi nula, aunque hizo que la banda consiguiera hacer algunos bolos... y es que como vaticinó Lennon, el tema no era ninguna joya... a veces los Beatles también componían algún fiasco...(pero por eso lo descartaban)...

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Como todos sabéis los cuatro de Liverpool eran básicamente una banda vocal, los temas instrumentales de su discografía son puramente anecdóticos, el blues "12 Bar Original" (grabado en 1965, sin editar hasta el "Anthology 2"), "Flying" (1967, Magical Mistery Tour), y un par de intentos de emular el sonido de the Shadows grabados mucho antes del primer éxito Beatle: "Cayenne" compuesta por McCartney, y grabada en su casa a comienzos del verano de 1960 con Stuart Sutcliffe maltratando el bajo, y la destacable "Cry for a Shadow" (Harrison/Lennon 1961), un poderoso acercamiento al particular sonido de la guitarra de Hank Marvin, que iba a ser lanzado como cara B de un single de Tony Sheridan (al que acompañaban como "the beat Brothers"), destacable por curioso y por ser el único tema acreditado a John y George juntos (y sin Paul). Muchas de estas curiosas y precoces composiciones fueron recuperadas en recopilaciones, como material inédito, curiosidades, demos, etc... sin embargo algunas tuvieron una segunda oportunidad en manos de otro artista. A finales de los 50, cuando todavía eran The Quarrymen, McCartney compuso una pieza instrumental al estilo del Jazz que solía escuchar de pequeño, “Catswalk” nunca fue grabada por los Beatles (existe un registro de un ensayo en el Cavern, a finales del 62), así que en 1967, cuando conoció al mítico trompetista y trombonista Chris Barber, no dudó en ofrecérsela. En julio de aquel mismo año grabaron una primera versión en el Marquee Club de Londres, junto a su banda The Chris Barber Band. Ambos artista convinieron que se podía hacer mejor, una semana después volvían a intentarlo en  Chappell Recording Studios donde quedó registrada a modo de jam session con público bajo el nombre de "Catcall", se dice que el propio Macca tocaba el órgano aquel día, y entre el batiburrillo de voces que se escuchan al final de la pieza están la del propio McCartney y su novia Jane Asher...

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Y finalizamos esta primera etapa con otro tema que no funcionó (vaya los tres de hoy no es que sean grandes hits), otro rescate de la papelera Beatle que Brian Epstein colocó a uno de sus protegidos con el propósito de subir su popularidad y así vender mas discos. A mediados de 1963 un jovencito risueño y pecoso estaba a punto de lograr el sueño de cualquier artista británico. Brian Epstein se había fijado en su voz al frente de the Challengers, el grupo no le gustaba, pero él si, le había diseñado un lanzamiento artístico que le iba a llevar a lo mas alto, mucha publicidad, presencia en los medios, shows televisivos, giras... y lo mas importante, un single de lanzamiento firmado por Lennon y McCartney, "Tip of My Tongue" lo iba a colocar en la cima del éxito. Tommy Quickly pensó que Lennon bromeaba cuando le dijo que "aquello era basura de Paul y no suya", George Martin tampoco estuvo conforme con aquel lanzamiento, sabía que era un error, pero Brian estaba convencido de su apuesta. "Tip of My Tongue" salió al mercado sin ninguna repercusión, a pesar de ello, Epstein se esforzó en lanzar la carrera de Tommy, durante los siguientes 18 meses abrió los conciertos de los Beatles, Gerry and the Pacemakers y Billy J. Kramer, salió en televisión, le adjudicaron a Remo Four como banda de acompañamiento, voló a los Ángeles, hizo un especial de navidad... Pero los esfuerzos físicos y económicos de Brian cayeron en saco roto. Tommy Quickly tras tocar levemente el cielo se convirtió en  el fracaso más caro y llamativo de Epstein, una borrón mas de la era Merseybeat. Tal ves por eso Tommy fue uno de los primeros músicos de la historia en sucumbir a las drogas duras, protagonizando una rocambolesca historia de prensa en la que le daban muerto por sobredósis de heroína (en realidad lo ingresaron por una crisis nerviosa). Y es que en aquel momento se  sobrevaloraba en exceso el poder de todo lo Beatle, y en ocasiones podía desencadenar el efecto contrario al esperado... aún así merece que lo recuperemos ¿no?...

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jueves, 6 de marzo de 2014

Borrowed Songs (by the Beatles) (2)



Cilla Black Y Paul McCartney


Avanzamos una semana mas, (re)descubriendo algunos de los temas Beatles que nunca fueron grabados (al menos oficialmente) por los cuatro de Liverpool Lennon y McCartney, sabedores de la demanda del público y la industria de todo lo relacionado con los fab-four, y con el estímulo de su mánager Brian Epstein (me lo imagino con el símbolo del dolar en los ojos), se apresuraron en ampliar su espectro de acción. Entre 1963 y 1969 sello de excelencia Lennon/McCartney, en otros artistas está siempre presente en un gran número de singles de las listas de éxitos, ya sea en versiones o en composiciones escritas expresamente para otros. Por eso los 60 son de los Beatles, sin embargo y a pesar de la prolífica capacidad compositora del dúo británico, crear nuevo material para los nuevos discos de los Beatles, girar con la banda, atender los requisitos de las promociones, y además escribir nuevos éxitos para sus compañeros músicos no era tarea fácil, por lo que decidieron abrir el cajón del olvido, allí donde caen esas composiciones para sí mismos que fueron descartadas por uno u otro motivo, y aquellos otros primigenios temas que compusieron juntos entre 1950 y 1963, ya no eran útiles para the Beatles, pero en plena vorágine Beatle, todo lo relacionado con ellos era oro puro. Algunas de estas canciones gozaron de cierto éxito, otras se diluyen en el olvido (material de gozo para beatlemaniacos), hoy volvemos a rescatar algunas de estas no tan recordadas composiciones, y de paso, conocemos algo de las historias y los interpretes a quien fueron destinadas, comencemos...


 En 1964, mientras Billy J. Kramer conseguía el éxito masivo gracias a "Bad to me" de Lennon, McCartney decidía que sus composiciones podían ser un buen material para una artista femenina, así que decidió volcar su talento en una joven promesa de Liverpool (rollete tal vez?, quien sabe) llamada Priscilla Maria Veronica White. La joven artista era una conocida de los Beatles en la época en la que comenzaron a saborear sus primeros triunfos, trabajaba a media jornada como como asistente de vestuario en The Cavern (el mítico club que hicieron famoso en todo el mundo los Fab Four). Decidida a ser artista, cuentan que la joven había subido a cantar en mas de una ocasión con Rory Storm and the Hurricanes (grupo en el que tocaba la batería Ringo Starr, junto al que interpretaba a dúo el tema "Boys"), pronto destaca y comienza a cantar con el nombre de "Swinging Cilla" o "Cilla White". Cambió su nombre artístico cuando un periodista escribió un artículo sobre uno de sus conciertos en the Cavern, posiblemente amnésico por algún exceso, olvidó el apellido de la chica, recordaba que estaba relacionado con un color, apostó erróneamente al negro y cambió “Cilla White” por “Cilla Black” que, todo sea dicho, tenía mas personalidad. Cilla fue presentada a Epstein por los propios Beatles, quien le consigue un contrato con Parlophone, la pelirroja se convierte en una máquina de hacer éxitos, su primer single “Love of the loved” entró timidamente en las listas a pesar de tener el sello Lennon-McCartney, Epstein vio que la cosa no funcionaba y le impuso un cambio, le dio una imagen más sofisticada y americanizó su repertorio con canciones como “Anyone who had a heart”, de Burt Bacharach, el éxito llegó rápido y volvió a darle canciones escritas por Paul, pronto llegan otros hits como “Step inside love”,  y sobre todo “It’s for you” (1964), con el que McCartney (que toca el piano en el tema) logra desmarcarse del sonido merseybeat, adaptándose a las cualidades vocales de la artista, con este tema conseguiría alcanzar la parte alta de las listas británicas y estadounidenses. 


La fallida prueba de Decca dejó una grabación que posiblemente quedara archivada entre otros descartes, con el éxito de los Beatles será editada ilegalmente una docena de veces, su valor artístico es inferior al gran valor documental, el material fue seleccionado por Brian Epstein, quien se decantó por un puñado de covers, habituales en su repertorio, y sólo tres canciones compuestas por el dúo Lennon/McCartney. Entre ellas la primera escrita por John Winston Lennon, “Hello little girl” (compuesta en 1957), cuya primera maqueta casera fue grabada con Stuart Sutcliffe en el bajo, y en Decca, con Pete Best a las baquetas. Con la eclosión del Merseybeat, decenas de grupos de Liverpool siguieron la estela dejada por los Beatles. The Four Jays intentaban hacerse un hueco, tocaron en The Cavern en 1961, tres semanas antes que los fab-four, pero pasaron desapercibidos, varios cambios internos y algo de rodaje les llevaría de nuevo al mítico club en 1963, esta vez se hacían llamar The Fourmost, eran buenos instrumentistas, los arreglos vocales excelentes, y tanto Brian O'Hara como Billy Hatton tenían unas eficaces voces, así que Brian Epstein se fijó en ellos. Al igual que hizo con los Beatles, les puso en contacto en Parlophone, y con el productor George Martin. La banda tenía un gran impacto melódico, pero les faltaba vivacidad, un sello distintivo, algo al estilo de los Swinging Blue Jeans, así que recurrieron a los viejos temas de los Beatles. Su prometedor lanzamiento fue “Hello little girl” (1963), un estupendo tema rítmico, genial vocalmente, que les colocaría en el Top9 de el Reino Unido (compitiendo con la versión de Gerry and The Pacemakers grabada un par de semanas después). Su siguiente éxito también tendrá el característico sello Beatle, "I'm in Love" les mantuvo en el candelero, incluso haciéndose un hueco en las listas USA. Su trayectoria fue muy irregular (con un top-6 con "A Little Loving", Russ Alquist, 1964), casi se puede decir que desaparecieron en la primavera de ese mismo año. Sin ningún éxito destacable, la banda sufrió un golpe del que nunca se recuperó,  Millward  falleció en 1966 por leucemia. Fourmost fueron perdurables por que ninguno de sus componentes sabia componer, y  además el resto de bandas del momento les superaban en sus directos, su final era inevitable. Paul McCartney les produjo “Rosetta” en 1969 en un vano intento de recuperar viejos laures, pero ya era tarde, su momento pasó, y fue fugaz...


A principios de 1965 los Beatles se encierran en los estudios de grabación de EMI, en el número 3 de Abbey Road, para seleccionar y grabar las siete canciones que se incluirían en "Help!", segunda aventura cinematográfica de la mano de Richard Lester, que (junto a otros siete temas) darían forma al quinto álbum de la banda. Durante aquellas semanas los cuatro de Liverpool intentaron sacarle provecho a todo el material que habían compuesto, algunas canciones no pasaron de una primera toma de contacto, pero grabarían mas de veinte para escucharlas después junto a George Martín y decidir sobre ellas. Al menos media docena de canciones quedaron "en espera", algunas saldrían publicadas como cara B de los singles promocionales, como "Yes It Is", un fallido intento de Lennon de volver al sonido de "This Boy", otras como "If You've Got Trouble" (compuesta para lucimiento de Ringo), serían desestimadas para su uso en la película (a cambio le darían "Act Naturally"), alguna, como "Wait", sería rescatada posteriormente para Rubber Soul, el resto quedaron como material de coleccionista. “That means a lot” fue otro de esos descartes, era una composición de Paul, una balada con un patrón rítmico similar a "Ticket To Ride", intentaron grabarla el 20 de febrero, intentando crear unos arreglos similares al trabajo de Phil Spector y su "muro de sonido", era algo diferente a sus anteriores trabajos, y en un principio quedaron satisfechos. El 30 de marzo retomaron el tema, aquel día acabó todo, Lennon creía que era un pastel demasiado dulce para su gusto, McCartney o estaba seguro, así que decidieron ofrecérsela a alguien que tuviese un estilo al que le fuese mejor. Y así fue a parar a James Marcus Smith (P. J. Proby), un histriónico cantante tejano que llegó a Inglaterra en 1964, invitado por el productor Jack Good, para actuar en el show de televisión “Around the Beatles”. Dirigido por George Martin, Proby dio a “That means a lot” (Liberty, 1965) una gran intensidad dramática, ralentizando el tema, añadió uno coros femeninos, unos arreglos de cuerda (al estilo Yankee) alejándola del sonido Beatle, y poniendo su estupenda voz como eje central del conjunto. Fue el comienzo de la exitosa (aunque irregular) carrera de Proby, una estupenda carta de presentación con el sello McCartney, una soberbia composición que, en mi opinión, los Beatles deberían de haber recuperado uno o dos años después... otro día os cuento mas cosas...