martes, 15 de diciembre de 2015

The Cover; "Sinner Man"






Haciendo una (forzada) analogía podríamos decir que 2015 ha sido como un vinilo de 12 temas, la cara A llegaría alegremente hasta las vacaciones estivales, donde dimos la vuelta a nuestro LP, limpiamos con cuidado y volvimos a poner la aguja sobre los tortuosos surcos semanales. Bajo su monótono giro, y con esa agradable y familiar fritura de fondo, habremos sufrido algún salto y posiblemente un par de desagradables rallajos, pero ya comienza el ultimo corte, el doce, algunos habrán disfrutado de la música, otros lo habrán odiado, a mi me pareció monótono, oscuro y muy poco prometedor... algún punteo bueno, un riff por aquí, un sólo por allá, pero desafinado, poco imaginativo y nada trasgresor... Pero claro, es sólo mi opinión, cada escucha las notas como le viene en gana o su conocimiento le permite, todo es válido y respetable. Se acerca el final, el último track, suena algo artificial, muy colorido y tintineante, con un falso lustre trascendentalista, política y religión en su letra... Navidad y políticos en campaña, solo de pensarlo me dan ganas de echar a correr, y como se que los católicos no se toman nada bien el choteo religioso, correré desnudo al grito de "el Rock es mi señor, arrepentíos pecadores!!!".... play that song Mr DJ....

  Sarcasmo anticlerical aparte, debo reconocer que la música religiosa, los temas escritos para alabar al Altísimo (fundamentalmente el Gospel) fueron el preámbulo vital para el resto de estilos musicales afroamericanos, y por consiguiente para para la música popular en general. Su propuesta se basa en una expresión de piedad, un lamento, a veces misericordioso, a veces exultante, una intensidad emociona que eleva a la audiencia en una especie trance místico, algo que tanto Blues, como Soul supieron adoptar, interiorizándolo como parte de su lógico legado. Los temas espirituales negros vivieron una nueva (y controvertida) oportunidad, a través de los nuevos ritmos populares paganos de los años 50 y 60, las palabras del Señor al servicio de la industria del pecado, sin embargo la cosa funcionó, y muy bien, hoy os traigo uno de los mas apocalípticos, destinado a inducir a los pecadores al arrepentimiento mas sumiso, y que nos dio una de las versiones mas electrizantes e hipnóticas de la historia de la música.




   Pecados, pecadores, arrepentimiento, castigo, furia divina... “Sinner man”, “Oh, sinner man”, o simplemente, “Sinnerman” es un apocalíptico espiritual negro que buscaba el arrepentimiento de sus pecados " Oh, sinner man, where you gonna run to?" (Oh, pecador hacia donde vas a correr/huir?). El pecador de la letra trata de huir, evidentemente, de la justicia divina el día del juicio final. El origen de este aterrador mensaje musical se pierde en la noche de los tiempos, como la mayor parte de los temas Gospel no podemos datar su nacimiento exacto, al parecer se escucha por primera vez en USA cerca de los Apalaches, aunque su origen hay que buscarlo en los ritmos importados por esclavos africanos, pero también en los temas populares de los inmigrantes norte europeos (posiblemente escoceses), aunque algunos expertos opinan que la influencia española también esta muy presente. Su letra y estructura fue cambiando según quien y cuando se interpretaba, posiblemente no mas allá de los muros de la Iglesia en domingo. A mediados de los 50, con el auge de la música popular masiva y los nuevos sistemas de reproducción, artistas y productores de todo tipo buscaban ansiosos todo tipo de material sonoro para añadir a su repertorio, así es como encontramos la primera grabación de "Sinner Man", en 1956, a cargo del compositor y arreglista de Swing y Jazz, Leslie Thompson "Les" Baxter y su orquesta, con la voz principal del cantante de folk Will Holt. Ambos le darían la estructura y ritmo en la que se basarían el resto de versiones posteriores, también se adjudicaron la autoría, aunque omitieron mencionar que tal vez se inspirasen en una grabación de un tema Gospel de un grupo de color ("On the Judgement Day" de the Sensational Nightingales) realizada un par de años antes... bueno, no tiene importancia, el "pecador" había salido del templo y caminaba por la industria de pecado...



  Comenzada ya la década de los 60, "Sinner man" esta presente en el repertorio de infinidad de artistas, gracias en parte al activista socio cultural y gurú del folk Pete Seeger, quien se fija en ella en 1959, introduce algunos cambios en ritmo y letra, eliminando la mención al diablo y la incorpora como uno mas de los temas de su banda the Weavers. Nuestra canción vuelve a ponerse en voces folk (recordemos que su primer registro en vinilo fue en la voz de un compositor de música popular blanco, de Portland, Maine), en manos de artistas paliduchos, por muy reivindicativos que fuesen, "Sinner man" alcanza mayor difusión y nueva popularidad, así cruza el charco y ese mismo 1959 alcanza el top 26 en el Chart UK en las voces del dúo nórdico Nina and Frederik, una pareja aristocrática de rancio abolengo, títulos nobiliarios y de grandes familias Holandesas y Danesas, que obtuvieron mucha popularidad en Europa, en especial en España, donde se afincaron (en Ibiza, claro). Años mas tarde uno de aquellos grupos nacionales multitudinarios, enamorados de todo lo que sonase a tradición, y que forjaron su fama a golpe de versionar toda canción que caía en sus manos, decidió hacer la suya propia para su primer álbum, El folklore de Nuestro Pequeño Mundo (1968)... posiblemente esta sería la que, de pequeño, yo cantaba en un inglés de oído de esos de "güengüiorarantu.." claro que yo estudiaba francés.



  Hubieron muchisimas mas, algunas en clave reggae como la que nos presenta Peter Tosh, ex-miembro fundador de losWailers de Bob Marley, o al estilo de New Orlean como la del controvertido y pionero maldito (este me lo guardo para otro día). Pero sin duda alguna la (para mi) mejor de todas nace de haberse escuchado cada domingo en el contexto religiosa para el que fue creada, y es que Eunice Kathleen Waymon había aprendido esta canción durante su infancia, en voces de los feligreses de la iglesia de su propia madre, ministra metodista, con la que arengaba a los creyentes a confesar y arrepentirse de sus pecados. Eunice le acompañaba al piano desde los 4 años, con el tiempo esas teclas serían su principal vocación, convirtiéndose en la artista de color mas ecléctica y personal de la historia de la música. Nina Simone se convirtió en un referente, una artista de culto, olvidada, recuperada y reivindicada en diversas ocasiones (gracias en parte a la recuperación de sus temas en cine y tv),  su carrera fluctuó entre el éxito, el escándalo y el olvido, pero escuchar cualquiera de sus grabaciones es como entrar en un espacio íntimo y profundo de su alma, un privilegio que Nina nos da solo por compartir su mensaje con nosotros. Durante mucho tiempo solía acabar sus conciertos con "Sinnerman", en su apabullante versión grabada en su disco Pastel Blues (1965), Nina le da al texto un nuevo enfoque convierte el antiguo sermón de la condenación en esperanza y salvación, situando la clásica amonestación al pecador en tercera persona, en sufrida narración personal en primera.

  Son diez minutos de una voz maravillosa, y unos fragmentos a piano impecables, es difícil no caer en una especie trance místico entre sus notas, un estado donde descubres una nueva sensibilidad auditiva y sensorial, un acercamiento consciente al alma primitiva y a la consciencia colectiva humana... No será dios ni el cielo, pero es música y alma que, para los ateos como yo, es practicamente lo mismo... Disfrutar del nuevo año!


 

martes, 10 de noviembre de 2015

Rock (o Blues) del bueno: Dr. Feelgood



   Hace unos días recibía con entusiasmo el segundo trabajo discográfico de la banda de Rock mas descarada (por juventud y rebeldía retro), potente y sin complejos, de los últimos años. Los Irlandeses The Strypes fueron una conmoción rescatando de sus polvorientas cenizas los sonidos del Rock con influencias de Rhythm and Blues que tan popular hiciesen las bandas británicas de los años 60. Además le dieron su toque personal, un poco de magia negra, mucho Beatles, algo de fuerza Ramonera y poca manipulación externa, el resultado fue realmente esperanzador. Pero ahora con “Little Victories” llega su examen de acceso. Bien, al parecer estos muchachos dejan atras los riffs contundentes que les dieron a conocer en pro de una busqueda de un sonido personal, sin dejar ecos de The Who, Chuck Berry, The Ramones, The Yardbirds o The Jam, deciden divagar con el Indie-Pop de las últimas dos décadas. No estoy preparado aún para dictaminar al respecto, pero creo que no han avanzada y este camino, al menos, los aleja de mi, decepción inicial, aunque con sus matices... No voy a seguir con esto (todavía) toda esta divagación es una excusa para recuperar la banda a quien debían haber intentado seguir los pasos, la banda de Blues/rock mas coherente y pendenciera que ha parido madre...

  Si, muchos afirmaban que The Strypes sonaban como Dr. Feelgood, pero el combo formado por Lee Brilleaux (voz, armónica y guitarra), Wilko Johnson (guitarra principal), John B. “Sparko” Sparks (bajo) y John “The Big Figure” Martin (percusión) no fueron, ni mucho menos, un fenómeno efímero y puntual, los Feelgood han sido un tren de largo recorrido, incombustibles, con clase, estilo y mucha actitud rockera. Hoy, que voy casi improvisando, voy a pasar un poco de datos biográficos, para eso está la wikipedia que dice que "su repertorio se basaba en el rhythm and blues, encabezaron en Londres el género del pub rock, reacción al auge del rock progresivo y del glam rock, y que el punk reconoce como una de sus fuentes de inspiración"... si bien todo esto puede que sea cierto, no se acerca ni de coña a lo que es una banda como Dr. Feelgood. Si diré que sus coponntes provenían de diversas bandas de Pub Rock (movimiento musical británico de mediados de los setenta, concebido como respuesta ante los predominantes ritmos barrocos del progresivo, Glam y la Rock psicodélia, saturados de virtuosismo y trascendentalismo). Su momento fue sin duda la segunda mitad de los 70, se habían labrado una gran reputación como perfecta banda de directo hacia 1973 gracias a energéticas actuaciones en el circuito londinense, sus modales eran turbios y directos, su volumen y sonido potente y lascivo, pero su aspecto era el de "kinki de domingo", maleantes recién salidos de la boda de un colega.



Lo malo es que ni sus seguidores veían posible que tal energía se pudiera trasmitir en una grabación de estudio, y así fue, por que a pesar de la buena acogida de sus primeras grabaciones Down by the Jetty (1974) y Malpractice (1975), no sería hasta 1976 con la publicación de un álbum en directo, Stupidity, que los Feelgood no lograrían el éxito absoluto, numero uno en las listas británicas durante nueve semanas consecutivas, un excelente trabajo en el que dan un repaso a algunos de sus mejores temas, como “Back in the night”, “She does it right”, “Going back home”, “Roxette” o “All through the city”, y algunas versiones de gente como Solomon Burke, Bo Diddley o Chuck Berry. Luego vendría mi favorito, su cuarto Lp, “Sneakin’ Suspicion” (1977), en el que las diferencias entre Wilko y Brilleaux desembocarían en la ruptura y marcha del guitarrista y compositor... bueno, una historia que se repite una vez mas en el libro del Rock and Roll, y hasta aquí el rollo biográfico, esto no es relevante, lo importante es que su sonido era afilado y punzante, limpio y grosero... algo que muy pocos saben hacer.

  La actitud de los Feelgood era desafiante, casi barriobajera (de ahí que el punk los reivindique como suyos), pero su aspecto era de ligón con estilo y pistola, un desafío constante alejado de poses violentas, aceitosos, elegantes, apestando a gasolina y pólvora, al Soho londinense (cual personajes de una peli de Guy Ritchie), demoledores, sudorosos, anfetamínicos, Blues, Rock, Soul, Whiskey, cerveza, Don Perignon, fish and Chips.. aquí hemos venido a sudar, a bailar, a beber, a disfrutar de un corrosivo e intenso Rock n Blues, a ver tocar de la hostia... y a hacer Rock del bueno... esto es lo que pienso, nada de ortodoxos análisis, es puro rock seminal, tocado con las tripas y el alma, sin tapujos ni letras trascendentes, sin momentos épicos que pasarán a la historia, Rock hecho para ligar y beber, que se descojona de moñas, moderneces y pajas metafísicas. Riffs potentes y pegadizos, no inventan nada, no son los mejores, pero le echan cojones, chicas, alcohol, contundencia y mucha clase, no hace falta mas, y no es fácil, créanme....


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Autumn....forever autumn...



   Las redes sociales molan, pero a veces ponen en evidencia cierta simpleza  e inocente conformismo en muchas de nuestras publicaciones. Hace poco lo comentaba con un colega ¿que lunes alguien no cuelga un video de "I don't like mondays", o que viernes no vemos un "Friday, I'm in love", o un "Friday on My Mind"?, en septiembre los Enemigos suenan a cascoporro, y este mes nos hemos hartado del "November rain". No es que esté mal, al fin y al cabo son referencias colectivas, esenciales para "conectar" con momentos comunes y vivencias compartidas, de vez en cuando esta bien, pero todos con la misma cantinela año tras año empieza a hacerme creer que alguno necesita ampliar su espectro musico-cultural. Pues bien, hoy voy a poner mi (humilde) granito de arena a las canciones otoñales, intentando no caer en topicazos como "Autumn leaves", Autumn almanac",  o las dedicadas a los meses en cuestión... Una perfecta excusa para hablar de unos de los discos de la colección de mi padre que marcaron mi infancia y me abrieron la mente a disfrutar de todo tipo de propuestas musicales concebidas desde la pasión y la honestidad creativa... allá vamos.

 Algunos dicen que el rock contemporáneo se desarrolla a partir de la segunda mitad de los 60, los críticos comienzan a hablar de “rock” y de “pop” como géneros separados y diferenciados. La psicodelia da paso al rock progresivo, y este a su vez al sinfónico. El álbum conceptual pasa de ser tenían un compendio de canciones unidas por una excusa argumental global, como el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, a trabajos narrativos con una trama que se desarrollaba a través de las canciones del disco, de esto sabía mucho mi padre. Yo no soy, ni mucho menos, un experto en este asunto, pero tengo interiorizados muchos de aquello discos que escuchaba de pequeño, disfrutaba mucho escuchando a Rick Wakeman, imaginando aquellas grandilocuentes historias musicales sobre el Rey Arturo, Enrique VIII o el Viaje al centro de la tierra, era como vivir una novela musical. Pero por encima de todos me encantaba  un curioso y singular doble LP "Jeff Wayne´s Musical Version of The War of the Worlds" (1978), un álbum de rock progresivo-sinfónico, que al su vez es un "audiolibro", ya que abunda en extractos narrados de la novela de H. G. Wells de la que es adaptación.


  Aquel fascinante disco te transportaba literalmente a una invasión marciana en clave de Opera rock, yo no sabía ni papa de inglés y sin embargo imaginaba cada escena  (las fantásticas ilustraciones del disco ayudaban mucho) los diálogos dramáticos cobraban intensidad reforzados por las notas de temas instrumentales y vocales. Su artífice fue un astuto músico y productor británico (aunque nacido en USA) especializado en sintonías televisivas y jingles publicitarios llamado  Jeff Wayne (Nueva York, 1943), tal vez un infravalorado artista de corta discografía propia, tan sólo recordado por este álbum, una experimento extravagante y barroco (en momentos parece inspirarse en "El anillo del nibelungo" de Richard Wagner) convertido en verdadera obra de culto. El argumento, de sobra conocido, relata una invasión marciana (en Londres) a finales del siglo XIX, para lo que Wayne fichó a figuras de excepción, como los actores Richard Burton, David Essex o Julie Covington y músicos como Justin Hayward (The Moody Blues, otro día os hablo de ellos y del "mellotron"), Chris Thompson (Manfred Mann) o  Phil Lynnot (Thin Lizzy)... pero no voy a daros la brasa mas con detalles, aquí hemos venido a por una canción otoñal, pero ya me conocéis, no puedo contar algo sin dar mil detalles "esenciales" jeje.

  El álbum cuenta con momentos épicos de rock progresivo vocal sinfónico (bajo los cánones setenteros del rock "adulto" con ecos de Alan Parsons Project, Emerson Lake and Palmer, Rick Wakeman, Yes, y operas rock al estilo de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber) destacando  "The Eve of The War", "Thunder Child", "The Spirit of Man" y, para mi pricipalmente, "Forever Autumn" (Top 5 UK), una magnífica balada rock, amargo lamento por los seres queridos que se pierden en la guerra, en la inspirada voz de Justin Hayward, cuya melodía fue compuesta por Wayne en 1969, como fondo para un jingle publicitario de Lego, a la que Gary Osborne y Paul Vigrass pusieron letra para el cantante de Moody Blues, al que Jeff quería por que le había impactado "Nights In White Satin ".

  "Forever Autumn" es una hermosa balada pastoril sobre la pérdida, una canción de amor universal donde la vida será "siempre otoño". Para entenderla correctamente puede escucharse de dos formas, probablemente la mejor manera sea en el contexto narrativo del LP, pero funciona también como tema independiente, tanto es así que fue lanzado como single de Moody Blues en 1976, vendiendo más de 100.000 copias. No os doy mas la brasa, esta es mi canción de otoño, ahora que lo pienso, me gusta el otoño. Me gusta el olor de octubre, los colores y sentir un poco de aire en la cara. Noviembre... también, tal vez porque siempre que termina el verano nos imponemos nuevos retos y queremos hacer las cosas mejor... buen otoño!



miércoles, 28 de octubre de 2015

“Mr. Dieingly Sad”...Summer of 66


  
Los sesenta fueron unos años fascinantes social y culturalmente, una década en que se empiezan a constatar nuevos modelos y erradicar anquilosados conceptos. El mundo cambió del blanco y negro al color,la gente redescubrió los cómics como referente cultural para todas las edades, muchos vieron que el rock and roll no había sido una moda juvenil pasajera y había llegado para quedarse... también hubieron disturbios, guerras, luchas por derechos fundamentales... Hoy, con la debida perspectiva y profundidad histórica, podemos asimilar mejor lo ocurrido en esa década en occidente. pero no estamos aquí para sesudas disertaciones así que nos vamos a quedar con la icónica y nostálgica impronta Yankee, que a través de imágenes y sonidos ha conformado (a aquellos que no vivimos aquella década) el retrato nostálgico de unos años donde la juventud fue la piedra angular de los cambios... y vale ya, que me pongo espeso.

  Supongo que cada uno en su cabeza tiene un abanico distinto de iconos que forman su idea de los 60. Cada cual tendrá su colección de mitos, películas, imágenes, de canciones, con la que identifican la década dorada, muchos seguro que son comunes, como los Beatles, el asesinato de Kennedy, Woodstock, la guerra de Vietnam... Yo tengo varios 60's en mi cabeza, y cada uno tiene una banda sonora distinta. Entre los muchos ritmos que se acumulan en mi memoria hay un tema muy significativo (y no tan conocido) que últimamente me viene mucho a la cabeza que quiero recuperar y compartir con todos vosotros.

1966 fue el año de Simon & Garfunkel, de los Beatles, de los Monkees, de The Mamas & The Papas, pero sobre todo del "Pet Sounds" de los Beach Boys, estaba claro que el Rock  había dejado atrás su rebelde alarido para convertido en susurro con estilo. La British invasion lo cambió todo en USA, los grupos pop eran el futuro, ya fuese fusionando con el creciente Folk, con aires de Rythm and Blues, o con el sabor de las clásicas armonías vocales heredadas del doowop, en este último registro unos jóvenes de Nueva Jersey dejaron una perenne huella al verano de 1966. Liderados por el talentoso cantante, guitarrista y compositor, Don Ciccone, The Critters arrasaron ese año en los charts norteamericanos con su versión de “Younger Girl” (The Lovin' Spoonful) y con un tema propio de título ligeramente enigmático compuesto por Ciccone, “Mr. Dieingly Sad”.

  The Critters tenían la imagen perfecta de banda pop sesentera,  de pelo largo (pero no tanto), camisetas de rayas no demasiado excéntricas, pantalón de pitillo blanco, abrigos y chaquetas de inspiración británica, en definitiva correcto pero nada nuevo. Musicalmente tampoco eran especialmente destacables, armonías pop, claramente inspiradas en los sonidos de las incipientes bandad británicas, y un cierto aire californiano a lo Beach Boys. Entonces ¿por que lo petaron tanto ente la chavalada, especialmente las chicas, de aquel 1966? . Yo no sabría argumentarlo, era un tiempo raro, con la guerra de Vietnam como fondo argumental diario, junto a los disturbios por discriminación racial, la música fue un medio de rebeldía y denuncia, pero también una válvula de escape, y aquel verano miles de jóvenes norteamericanos escogieron una pausa relajada y bucólica con “Mr. Dieingly Sad”, perfecto ejemplo de suave (blandita) y formal vocalización (al estilo de"Willow Weep for Me" de Chad & Jeremy) , exquisita instrumentación y ambiente sereno... resultaba, simplemente, hermosa.

 The Critters desaparecieron tal y como llegaron, Vietnam, aquella distante guerra que desangraba a la juventud norteamericana se llevó a Ciccone junto a otros dos integrantes del combo a combatir por su bandera. Cuando el ejercito les devolvió su libertad (y sus melenas) el momento de The Critters había pasado, irremediablemente. Ciccone siguió componiendo y cantando junto a the Four Seasons y Tommy James & the Shondells... pero esa historia no es relevante, hoy nos quedamos con la inocencia, la poesía adolescente, el sonido limpio, suave, enfrentado al concepto psicodélico y dibujaba perfectamente esa fugaz ilusión que constituye la adolescencia... enjoy

miércoles, 21 de octubre de 2015

"If I can dream" ...Elvis vuelve...a la fuerza.





Elvis esta vivo amigos, y se ha ido a Londres a grabar con la Royal Philharmonic Orchestra...

La maquina de hacer dinero se ha puesto de nuevo en marcha, las discográficas saben que hay clásicos que nunca fallan, llenan sus bolsillos y si están muertos pues doblemente mejor, los mitos desparecidos dan mas beneficios y además no ponen pegas a nada. Lo malo del asunto es que los recopilatorios ya saturan (por mucho que remastericen o digitalicen el sonido), los discos "tributo a..." tienen un publico limitado y tampoco son la monda, las grabaciones inéditas a veces ni aparecen, y si lo hacen solo son pasto de los fanses mas exquisitos...por lo que hay que darle otra vuelta al asunto. Lo último ha sido las colaboraciones de ultratumba, se recoge un máster del artista (desaparecido) en cuestión y se le hace cantar con uno de los artistas de moda en el momento, y sin preguntar vía "ouija"...enfín,

  Esta macabra técnica, pasó a ser fórmula millonaria en 1992 cuando Natalie Cole ganó el Grammy con su Unforgettable, en el que canta a dúo con su padre Nat "King" Cole, nosotros lo hicimos (dos veces) con Nino Bravo ... pero también se ha perpetrado con Hendrix, Edith Piaf quien se acompañaba de Charles Aznavour (y muy bien, por cierto), John Lennon, Rocío Durcal... Esta vez le toca al Rey del Rock, que es un valor fijo cara a los regalos navideños.

El disco, titulado "If I can dream" (tema del que ya os contaré, y que cerró su legendario "68 comeback special"), saldrá a la venta el próximo 30 de octubre, 14 temas que según la discográfica, abarcan toda su carrera (lo dudo mucho amiguetes), dando a las canciones de Presley (como explica su viuda Priscila) "el acompañamiento grandilocuente que siempre quiso pero que sólo tuvo sus conciertos en Las Vegas en los años 1970". Es cierto, Elvis adoraba esa grandeza, ese drama, ese poder, de cantantes como Mario Lanza o Caruso, y los productores Don Reedman y Nick Patrick vieron el asunto, contactaron con Priscila y con frases "Elvis necesita una gran orquesta para complementar su asombrosa voz" o "Sus baladas tienen una base simple y eficaz, pero creemos que necesitan unos bonitos arreglos de cuerdas", la convencieron para llevar a cabo el proyecto.


 Elvis siempre quiso actuar en Europa, pero en aquel momento nadie sabía si controlar la seguridad de Presley en un entorno tan desconocido (¿?) era viable, así que nunca se concretó una gira Europea. Grabar en los míticos estudios Abbey Road fue la baza mas hábil, así agradecían al público británico su apoyo y cariño, y hermanaban los dos mitos de la música pop mas grandes del pasado siglo XX. Los 14 temas del disco no son para tirar cohetes, baladas y versiones escogidas por su idoneo acompañamiento orquestal "It's Now Or Never", "You've Lost That Loving Feeling", "Bridge Over Troubled Water", "Can't Help Falling In Love", "In The Ghetto", "How Great Thou Art", "An American Trilogy" y de regalo una James Bondiana interpretación del "Fever" a duo con el canadiense Michael Buble... no le tengo especial manía, pero no era necesario, bueno si por motivos comerciales, pero anda que no había donde elegir...

A partir de aquí nos venderán que Priscilla Presley cierra los ojos y se estremece escuchando la voz de su marido con la Royal Philharmonic Orchestra británica, que el trabajo de extraer la voz de Elvis de las grabaciones originales supuso miles de horas de minucioso trabajo, tecnología super moderna, mucho amor, mucho talento...no dudo nada de eso, pero (aunque lo compraré por que soy un frki coleccionista), no me emociona, ni excita nada del asunto en si.... sin embargo, aquí lo cuento, no vaya a ser que luego no sepáis que regalar en Navidad... la pregunta es  ¿le habría molado al Elvis...? quizás al Presley viejuno, tipo Raphael, pero no al de Hound Dog... y solo es mi opinión eh...


martes, 13 de octubre de 2015

The Cover: "Fever" (Trini Lopez, 1967)


   Debo reconocer que nunca le hice mucho caso, durante años, para mi, Trini López era un cantante yanqui de origen mexicano cuyos festivos temas eran fácilmente acompañables por las asincopadas palmas de nuestras madres, "La Bamba", "Lemon Tree", "If I Had a Hammer"... Le tomé cierto aprecio por ser uno de los doce prisioneros militares, condenados a muerte y reconvertidos en escuadrón suicida en una de mis películas favoritas "The Dirty Dozen" ("Doce del patíbulo" Robert Aldrich, 1967).

Durante bastante tiempo ahí quedo la cosa, Trini era un, digamos, discípulo, de la estela creada por Ritchie Valens al igual que Chris Montez o el puertorriqueño José Feliciano...cosas de la edad. Un día todo cambió, mas bien una canción lo cambió todo, si bien es cierto que López era un cantante de versiones y temas pop facilones, en apariencia algo destinado al verano y al público mas complaciente, aquello no ers del todo correcto. Su popularidad a mediado de los 60 fue tal que el fabricante de guitarras Gibson dedicaría dos modelos con su nombre, que inspirarían al guitarrista de Nirvana y Foo Fighters, para su la Dave Grohl ES-335... y es que Trini era un guitarrista enorme, que sabía conectar con el publico, hacer disfrutar y con un estilo muy personal repleto de los riffs mas sabrosos de la historia.

 Como es mi costumbre, me interesé por su origen, típica historia de origen humilde y trabajador de un barrio latino de Dallas, familia numerosa como buen mexicano, juventud entre la música y la calle metido en problemas hasta que su padre harto de reprenderlo verbal e incluso físicamente, decide regalarle una guitarra Gibson acústica para mantenerlo ocupado y alejarlo así de las malas compañías. Su fama sería tremenda a los dos lados del Atlántico, y en los directos estaba su mejor baza, su productor Don Costa lo sabía, por eso decide grabar en 1967 uno de sus mas emblemáticos trabajos "In London", un disco de estudio con puntual presencia de público que cores, silba, toca las palmas y da calor al asunto, tal vez el mejor corte del Lp fuese "That's What Makes The World Go Round", muy al estilo brit pop, sin embargo el tema que me hizo replantearme la figura de López fue su hipnótica interpretación del multiversionado "Fever", un impecable tema garage surf que hoy por hoy Tarantino incluiría en una de sus películas, acordes limpios, sonido potente y las ideas bien claras... os dejo con Trini...